

Saludos mi gente bonita de #hive el día de hoy les traigo una historia que tenía días rondando mi cabeza así que decidí compartirla con todos ustedes y espero que les guste.
FEDERICA Y SUS HISTORIAS
En ciudad Tormento habitaban Doña Martha, una viuda adinerada de fuerte carácter pero de gran corazón, quien tenía cinco hijas a las que amaba con locura: Marie la mayor quien parecía ser una copia de su madre en todos los aspectos, incluso, era ella quien había ayudado con la crianza de sus hermanitas menores al morir su padre, luego Natasha una joven hermosa y quién solo soñaba con príncipes azules y unicornios, seguida de Valerie de rizos increíble y muy conversadora, después Matea joven esbelta y muy educada quien no era capaz de salirse de las normas de protocolo y finalmente Federica la menor, una pequeña de grandes ojos color cielo, hermosa, quien desde temprana edad demostró ser diferente a sus hermanas, era callada además de ser poco social y solo disfrutaba de leer y escribir historias como le había enseñado su padre.
Desde la muerte de este, Federica se había encerrado más en su mundo de cuentos y fantasía, entre un montón de libros viejos y un fuerte olor a humedad, se le podía observar todos los días encerrada en aquella biblioteca, nadie entendía que buscaba y ni ella lo decía, su madre se preguntaba que terrible mal aquejaba a la menor de sus cinco hijas para ser tan diferente, tan distante.

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Aquella tarde en casa todo era un caos, regalos, invitaciones, telas, vestidos, era un conjunto de cosas banales y frías para Federica, quien luego de solo permanecer sentada en el sillón por unos 6 minutos aburrida, se levantó para dirigirse a su tan amada biblioteca, sus hermanas no salían de su asombro, como no iban a importarle los preparativos de la boda de Marie, su hermana mayor y la que siempre le habia cuidado desde pequeña.
Viendo lo sucedido y decidida a ponerle fin al misterio, Martha, su madre, se retiró del salón y entró bruscamente a la biblioteca, exigiendo a Federica que regresara a la sala, aunque para su asombro por más que busco a su hija no la encontró.
La buscaron por todo el lugar sin éxito, ya había caído la noche, y si embargo no lograron encontrarla, Martha su madre lloraba desconsolada, no se explicaba que le había sucedido a su pequeña, de pronto y para sorpresa de todos, la puerta de la biblioteca se abrió, dejando salir la pequeña figura de Federica, no lo podían creer, como podía ser cierto, si la buscaron incansablemente dentro y fuera de aquel lugar, pero poco importó a su madre, quien solo daba las gracias a Dios porque su hija apareció, nadie llegó a saber que había sucedido esa tarde, y por más que le preguntaron ella solo repetía que estuvo sentada en la biblioteca toda la tarde.

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Los días pasaron y poco a poco aquel suceso fue quedando en el olvido, llegando así el día de la boda de Marie, está rebosaba de alegría, en el lugar todos bailaban, comían y se divertían, mientras que Federica permanecía durante todo el evento inmóvil en su silla, su cuerpo estaba allí si, pero su mente no, de pronto y sin que nadie lo pudiera preveer, una fuerte brisa azotó el lugar del festejo, los árboles se movian de lado a lado, el cielo oscureció y la lluvia caía a cántaros inundando el lugar, aquel momento de alegría en tan solo unos segundos se convirtió en un escenario de terror, sillas volando, gente gritando, el caos.

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Marie lloraba desconsolada pues su momento más importante, el más hermoso de su vida, se había tornado en una terrible tormenta, en la que todos los presentes huyeron despavoridos y solo quedaba lluvia, llanto y destrucción, ya estando a salvó en la casa Federica abrazo a su hermana y le dijo:
"Calmate hermana, es solo lluvia, es solo la naturaleza , hay cosas más importantes por las que tendrás que llorar en tu vida y será más pronto que tarde, prepárate."
Todos miraron fijamente a Federica con horror, su madre molesta la tomo del brazo sacándola del salón y llevándola a su habitación. Solo gritos y regaños se escuchaban, su madre hecha una fiera no lograba calmarse y no entendia cómo su pequeña no demostraba empatía por su pobre hermana, luego de un rato Federica de manera bien calmada pidió a su madre que le dejara descansar, que estaba exhausta, Martha molesta pero también cansada salió de la habitación.
A la mañana siguiente todos sentados a la mesa desayunando comentaban de la tormenta, pensaban cuántos destrozos habría causado, luego Marie comento lo feliz que estaba de haberse casado y de los planes de irse de viaje a penas se calmara el clima, a lo que nuevamente Federica le dijo:
"Vendrán cosas más importantes por las que tendrás que llorar, preparate".
Cansada de la actitud de Federica su madre la llevó a su habitación casi a rastras diciéndole: "Desde ahora permaneceras encerrada en tu habitación, no compartirás con la familia hasta que cambies tu forma de ser.
Federica miró fijamente a su madre dejando salir la más macabra de las risa que su madre habría escuchado, luego y de manera bien serena le dijo:
"Aunque me encierres no podrás cambiar lo que sucederá, yo no cambiaré, los muertos no cambian."
Se sonrió y de manera calmada tomo una silla sentándose en su mesa y comenzó a escribir, dejando escuchar a sus espaldas como era encerrada por su madre.
Los meses fueron pasando y Federica permanecía encerrada en aquella habitación, no fue si no hasta el día del nacimiento de sus sobrinos, los hijos de Marie, que se le permitió salir por petición de su propia hermana, quien añoraba mirar y abrazar a su hermanita, Federica se mostró emocionada, cepillo su cabello, se puso su mejor vestido, salió al jardín y corto las rosas más hermosas que encontró, se montó en el coche en compañía de sus hermanas y su madre y partieron a casa de Marie, cuando estuvo de frente a su hermana corrió y la abrazo tan fuerte como le permitieron sus fuerzas, fue hermoso aquel momento pareciera que todo regresaba a ser igual.

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Su madre viendo que Federica había cambiado decidió terminar con el encierro, entonces un día Francisco, el esposo de Marie, llegó llorando a casa de doña Martha, el terror se observaba en su rostro, gritaba pidiendo ayuda, repetía una y mil veces que no podía encontrar a Marie y sus pequeños hijos, decía haberlos dejado en casa antes de salir a trabajar y que al regresar ya no estaban, nuevamente el caos y la confusión reinaron en aquella casona, pasaron los días y nada se sabía de ella y de sus bebes, parecían haber sido tragados por la tierra.
De pronto mientras estaban reunidos en la sala, Federica con voz un tanto aterradora dijo a Francisco: "quieres que aparezca Marie, o quieres que aparezcan tus hijos.
"¡Basta! Grito su madre, y sin más, Francisco llorando repetia "quiero que regrese mi Marie, no puedo vivir sin ella."
Federica tomó un cuaderno viejo y su pluma, y en el más aterrador de los silencios se le veía escribir, de pronto levantó la cara y mirando fijamente a Francisco le dijo, que ya estaba hecho, que él había tomado su decisión, que Marie regresaría, más no así sus hijos, nadie entendió una sola palabra de lo que decía, y cuando su madre estuvo a punto de mandarle a callar, la puerta de la biblioteca se abrió de par en par y ante la mirada atónita de casi todos, menos de Federica, salió Marie, con su vestido rasgado, llena de mugre y sangre, llorando y pidiendo auxilio.
Francisco corrió a su encuentro, abrazándola tan fuerte para hacerla sentir protegida, todos lloraban de alegría, Martha agradeció a Dios por traer a su hija sana y salva a casa, sus hermana rebosaban de alegría, cuando Federica se levantó de la silla, la tomo de las manos y le dijo:
"¿donde dejaste a tus hijos?"
Un silencio se apoderó del lugar, rompiendo con la alegría que reinaba, Marie se tiró al suelo llorando repitiendo que a sus hijos se los habían arrebatado.
Muchos días transcurrieron y Marie solo lloraba a sus hijos, de pronto ya las caricias y besos de su esposo no le hacían falta y dejaron de importarle, su hermosa casa con la que siempre soñó estaba descuidada, su apariencia había cambiado, tenía ojeras, su cabello sucio y enredado, todo su mundo parecía haberse destruido en pedazos, solo permanecía allí sentada en el jardín llorando a sus hijos.
Muchos años pasaron, y Natasha, Valerie y Matea se habían casado e ido de la ciudad, para poner distancia con su hermana Frederica a quien todas le tenían miedo, y así alejarse de todo lo relacionado con la desaparición de sus sobrinos, de los cuales
nunca se supo que había sucedido, se los había tragado la tierra.
Se acercaba la fecha del aniversario número cinco de la desaparición de los pequeños, Martha se preparaba para visitar a Marie como era costumbre durante esos años, entonces Federica quien seguía viviendo al lado de su madre, pregunto si la podía acompañar a visitar a Marie, asombrada y al mismo tiempo alegre le dijo que si. Marie preparo una caja con galletas horneadas por ella para llevarle a su hermana, su mamá rebosaba de alegría al ver el gesto tan bonito que Federica le preparaba a su hermana.

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Al llegar, notó la casa en ruinas y a su hermana sentada en el jardín con un cambio físico tremendo, casi ni la reconoció, la abrazó y le entregó las galletas, las tres mujeres parecían estar pasando una tarde amena, entonces y sin pensarlo, Federica le dice:
***"¿Ya no amas a tu esposo, ya no quieres tu casa? Mira lo descuidada que estas, ¿quieres que te devuelva a tus hijos?"
Su madre no pudo sino darle una cachetada, luego Federica le dijo a las dos mujeres:
"Tus golpes no me duelen madre, hace mucho nada me duele, y tú Marie te daré una oportunidad dime ¿qué quieres tus hijos o tu esposo?".
Se levantó de su silla y camino a la salida de casa fue allí cuando su hermana llorando le rogó traer a sus bebés de vuelta, Federica le dijo que fuera con ella a la casa; las tres mujeres llegaron a la casa de doña Martha se sentaron en la sala y miraban a Federica escribir en aquella vieja libreta y nuevamente para asombro de todos las puertas de la biblioteca se abrieron, solo que está vez no salió nadie, y por un solo minuto no sucedió nada, de pronto se escuchó el llanto de sus bebes, Marie corrió hacia la biblioteca y allí estaban sus gemelos quienes volvían a ser bebés, su madre no comprendía lo que pasaba, como podía ser cierto lo que ocurría, porque cuando escribes en tu libreta todo se vuelve realidad, entonces Doña Martha se la arrebató de sus mano y la hizo pedacitos confiando que nunca más haría daño a nadie, cansada de todo Federica miró a su madre y hermana diciéndoles:
"Es que acaso no logran ver lo que pasa, tú Marie que decías tenerlo todo, que decías ser feliz y acabaste con tu vida cuando tú esposo murió olvidando a tus hijos, los pobres fueron encontrados un mes después muertos del hambre y tu madre acaso nunca viste que desde niña vivo con mi maldición, veo fantasmas, viven a mi lado, me piden ayuda, me piden que les devuelva a sus hijos, me piden que los dejen en paz y me encierran en mi habitación."

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Desde ese día Federica pudo ser feliz, en su biblioteca donde escribía sus historias de fantasía y dónde no era atormentada, con las que se hizo famosa, lo que pocos sabían es que sus historias eran reales, historias que vivió con su familia, en su casa, dónde les decía al mundo:
"Los fantasmas si existen, son mi familia y viven conmigo y de ellos les escribo."

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Gracias a todos por su apoyo espero que les haya gustado está historia, si es así házmelo saber, tu opinión es importante para mí crecimiento dentro de la plataforma, me despido por ahora hasta el siguiente post.
