La narración humorística escrita es todo un reto, no sé a ustedes pero a mí me resulta más fácil hablarlo, contarlo en voz alta porque te ayudas con los gestos, la entonación y le das esa chispa que no siempre se consigue por esta vía, pero haré el intento, así que aquí va mi relato para entrar al concurso El humor nuestro de cada día, en atención a lo propuesto por nuestra comunidad .
Vía Altos de Pipe - Miranda - Venezuela. Fuente
Sigue subiendo mana
Me llamaron para una entrevista de trabajo en un lugar que queda subiendo una montaña. Fui en mi carro, tranquilita, peinadita, arregladita porque obvio es una entrevista y la primera impresión cuenta y no se olvida.
Al llegar, en la entrada del lugar me dicen: suba hasta encontrar una alcabala, luego cruce a la derecha y siga subiendo.
El camino era boscoso, bellísimo, con un clima frío y lo empecé a notar porque mi cabello, que es rizado, se empezó a ondular, pues digo yo, no pasa nada, me pongo un gorro para conservar el peinado y sigo subiendo la montaña.
Y subo y subo y subo...
Sólo los árboles, mi carro, y yo; hasta que digo: ¡estoy perdida!
Es que no hay manera, ¡estoy perdida!
¿Qué tan arriba puede quedar la alcabala?, ¿Será que la pasé y no vi nada?
De pronto me pasó una camioneta por un lado y me interceptó, se bajaron dos hombres y me hicieron señas para que me detuviera y no me quedó de otra que frenar mientras escuché que gritaban: ¡estás recalentadaaaa!
El humo en todo su esplendor y yo, perdida, desgreñada y despalomada; ni cuenta me había dado del humo, buscando la fulana alcabala, que por cierto, nunca encontré.
Me auxiliaron, mi carro volvió pero mi cabello planchado no, al tiempo que uno de los hombres dijo: pasaste la alcabala; devuélvete en la redoma, cuando llegues a una entrada cruzas a la derecha, sigues subiendo, doblas a la izquierda, y al final preguntas otra vez.
Pero qué clase de dirección es esa para una entrevista, ¡Dios mío ilumíname!
Lo peor fue que hice todo lo que me dijeron, llegué a una carretera de tierra que ni siquiera estaba terminada, era una montaña ciega, hasta las maquinarias encendidas estaban. Me regresé asustada. No seguí subiendo mana.
Gracias por leerme.
Sonríe y vive.
Texto de mi propiedad.