No quería perder la oportunidad de concurrir al llamado de para el Concurso de microcuentos policiales: Los crímenes en la calle Morgue, en honor a Edgard Allan Poe.
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Todas las pistas conducen a un descampado a las afueras de la ciudad. Se comunica para pedir refuerzos, pero no puede esperar a que le hagan daño a su chica así como a las anteriores víctimas. Tampoco puede perder el rastro, tal como ocurrió en el caso de las mellizas. Así que se introduce por un camino de belleza extraña e inquietante, propia de los lugares solitarios y de naturaleza agreste.
Las pocas casas de la zona están esparcidas y separadas por compactos de tierra; la casa que busca está circundada por una barrera de alambres de púas atados paralelamente a unos palos. El suelo tiene esas tonalidades negruzcas que producen con el tiempo los musgos y las hierbas por falta de movimiento.
El detective se aproxima a la entrada y mira que encima de un poyo de piedra carcomida se mantiene fijada una reja de madera, sobre la cual sobresalen numerosas plantas trepadoras. Atraviesa la reja y salta sobre unos escalones desunidos, pero armoniosamente elaborados, de los que sobresale una espesura verdosa ondeada por largas líneas oscuras.
Bordea la casa con su arma en la mano. Observa una claraboya de dos puertas, penetradas por ramas retorcidas. Desde allí percibe que una tortuosa enramada llega hasta la pared y, adherida a ella, corre a lo largo de la casa. Al final del corredor hay un pequeño espacio descubierto, en cuyo centro hay un pozo rodeado de un brocal, con una polea sostenida en un brazo de hierro curvado, recubierto por diferentes familias de plantas marchitas y enrojecidas, agostadas por el sol.
Encuentra la puerta trasera. La abre de una patada furiosa. Un hilo de luz ilumina el rostro decaído de la mujer, atada a una silla por los pies y las manos. El detective corre y comienza a desatarla. Al tener las manos libres, la mujer aprovecha para robar el arma del detective y apuntándolo a la cabeza le confiesa:
–Todo esto ha sido por ti: siempre fuiste el objetivo, Márquez… pero me enamoré de ti...
Termina la frase y se dispara en los sesos.