Quiero invitar especialmente a mi amigo Hiver , a unirse a esta convocatoria auspiciada por
: 6ta CONVOCATORIA / Un Poema de Desamor 👀 Estaciones: Epístolas de Verano
Un falible amor de verano
¡Qué describe mejor lo que siento!, sino, el crujir de las hojas secas en este jardín, mosaico del cactus y un toronjil sin flor que desconoce la primavera, más aun, reniega extraviado del rocío triste en otra mañana que no llega.
Sin perdón de las letras, escribo sobre ti, lo que no puedo expresar de otra manera, más en persona, duele la ausencia, el cielo tan gris y los nublos, vapor de un sueño imposible de quien entre pocas líneas te sueña. Conflagran contra mí en esta esquina del mundo, fulminantes, ante el juro de tus labios que fue trino de los aves ornando en negro tus maquilladas frases.
¡Esta carta es para ti! La magia de mi apego inciso a cada espina de tu cuerpo y la antigua poesía con silueta de mujer que se disuelve lentamente resistida al tiempo.
¡De nada vale decir que estoy solo!,
¡Ni que va mal mi vida!;
Cuando fútil y desgraciada se alarga la espera, siendo yo, quien guarda la última lágrima del verano anterior, verano tardío que se niega a partir, tal vez, con extrañas palabras de engaño que fueron así, tan mías, al provenir de ti.
Han convertido en sombras mi sentir, la estancia cruel de un amante, quien para no mentir, jura devoto volver algún día. Tienes el amor en tus manos, cual néctar, que a cuenta gotas escapa en nuestra sedienta boca. Una mentira en forma de excusa proferida por el ave cautiva cuando la incuria despreviene su incómoda la libertad.
¡Sigo dando excusas para no ceder!, poner un pie fuera de este paraíso que juega al edén y se oculta del cielo, danzando seductor en una tierra tan incrustada dioses que no me dejan caer, ni entrar en razón. Sé que algún día llegará tu momento, reina pasajera alienada al viento murmurante en el ciclo de cada estación.
Acabado el otoño vestirás de invierno y bajo el frío te encontraré, luego la primavera mancillará el jardín con tus andrajos expulsada a lo mundano, como falibles impíos, otra vez.
Seremos dos ciegos transitando incansables el infinito verano, de vuelta al mosaico del toronjil y el cactus, sin perdón de las letras que he dejado, embebido, en el juro de tus labios.
FIN
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