Volcán
Las emociones acumuladas están a punto de erupcionar,
como un volcán que lleva siglos dormido.
Se han ido acumulando,
ahora están en la superficie.
He intentado mantenerlas dormidas, eliminarlas, olvidarlas,
pero ya no puedo: son demasiadas.
La presión está al máximo y me ahogaré en ellas si no salen de mí con la fuerza de la lava guardada durante años.
Subirán al cielo, mezclándose con los gases tóxicos que ya no pueden permanecer dentro de mí.
Será liberador.
Una sinfonía de sonidos:
estruendos y rugidos que nacen en lo más profundo de mi ser.
La sacudida posterior será maravillosa,
llevándome a donde debo estar,
a ser quien realmente quiero ser.
Todo a mi alrededor se moverá.
Lo que tenga que caer, caerá.
Lo que no sirva se mezclará con el magma de todo lo que me hace daño, y el fuego ardiente lo consumirá.
De las cenizas renaceré:
una nueva versión de mí, más fuerte, más segura,
sin miedos ni ataduras, sin cargar emociones y creencias que no me pertenecen.
Seré yo: un ser nuevo,
con ideas y creencias propias,
con una vida y un camino que solo yo controlo y creo.