El hilillo de sangre corrió de regreso a la apertura. El cráneo se despegó de la acera y el cuello sufrió un arqueo. La luz sucedió a la oscuridad y la imágen del asfalto desapareció.
La mancha fue desapareciendo dentro del agujero mientras iba cerrándose. El proyectil regresó en su viaje hacia la recámara, el hombre bajó el brazo, su grito se ahogó en la garganta y sintió calma. Rodrigo corría detrás de un perro en el parque, tenía la energía que solo poseen los niños de su edad. Fernando alizó la hoja del periódico donde ponía: "cada año mueren en México cerca de 137 personas víctimas de balas perdidas, la mayoría son niños".
Los ojos se abrieron, el viento arrastró el cuerpo de vuelta al borde del edificio, dió un paso atrás. Los dedos se deslizaron por la pantalla del prototipo, lo apagó y lo guardó en su bolsillo. Fernando miró la hora: 3:00 PM.
3:00 PM:
Se sacó el prototipo del bolsillo y lo encendió, introdujo la hora y la fecha. Dió un paso hacia el borde de la azotea, el viento se sentía fuerte. Fernando soltó el dispositivo y se dejó caer.
Cerró los ojos.
"Cada año mueren en México cerca de 137 personas víctimas de balas perdidas, la mayoría son niños", leyó y estrujó la hoja del periódico. Rodrigo corría detrás de un perro en el parque, tenía la energía que solo poseen los niños de su edad. De repente algo lo hizo caer al suelo, Fernando corrió a levantarlo, pero en su pecho comenzó a extenderse una mancha de sangre.
Fernando volvió a abrir los ojos justo antes del impacto.