Me asomo al tiempo
con cautela
La paz rodea de silencio
a mi fatiga,
esa que minutos antes
albergó tus jadeos
Un brazo cae pesado
sobre una sábana
despeinada.
El otro, enrojecido,
descansa bajo tu nuca
desnuda y sudada
La música es un puente
roto.
De un lado, quedó mi calma.
Allá, intensa, asfixiante,
la salvaje guitarra
de Jimmy Hendrix
El cielo desconchado
me recuerda un deber
incumplido
Y allí, inerte, pero aun
cálido,
tu cuerpo inmóvil
pasea por el cosmos
en un viaje cuya
ruta solo es conocida
por la viajera.
Suena el reloj...