Hojarasca
Cerradas puertas insisten.
Huele a podredumbre,
¡Qué diabólica ruina hay
en mis cabellos!
Sobre mis pies: la tierra.
Lejano es el azul
donde hacen preguntas las margaritas,
donde la quietud,
intrépida,
huye como latidos de animal.
Luego soy
una arboleda
en el abandono
de su hojarasca.