Los mejores delitos
no son hijos de la noche
tampoco se los lleva el río
que presuroso arrastra todo
A veces silencios implacables
con sabor a dulces verdades
juegos de apariencias
que maldicen tempestades
Los mejores delitos saben amanecer
aun con el rojo de los cielos
con alas cortas o largas
en invierno o primavera
Deshechos quedaron los labios
la soledad del alba
dibuja los besos en tú piel
las caricias puestas al desnudo
temen al tiempo y al hastio
Hay delitos que merecen ser contados
repetirlos nos cuesta la vida
si los gritas serán lluvia
ilusión perdida en la memoria
mejor hablar de tatuajes
de arabescos o ensoñaciones
que laten dentro del corazón
Yo y la noche
saboreamos los delitos
nos declaramos sus inútiles horizontes
solo una línea de luz
sin más pasión que la osadía.
El poema es de mí autoría.