Estoy amarrada a un ser que no elegí, que no busqué, que no pedí. La vida se ha encargado de unirnos, y en vano hemos intentado resistirnos. Hay algo más fuerte que nosotros, más fuerte que nuestro deseo combinado de estar separados, que insiste en mantenernos juntos.
El odio que emerge de mí se desvanece ante una sola mirada tuya, ante un pestañeo que, como un huracán desbocado, hunde el barco cargado de hostilidad. Y entonces, solo queda flotando ese amor que no sé de dónde proviene.
Tus besos provocan una sensación embriagante, como una cerveza amarga que embriaga. Sabes a risa, a sol, a amargura, a dolor, a pasión y a encanto. Sabes a amor. A amor por mí.
Sé que estás igual que yo. No me elegiste, ni yo a ti. Pero aquí estás, junto a mí.