Quiéreme una, y no a pedazos.
Quiéreme quien soy, y no quien pudiera ser.
Quiéreme aunque no tenga luz propia,
aunque no llore bello,
aunque mi risa suene alto,
aunque mis pies sean feos.
Quiéreme sin pensar mucho,
quiéreme sin pedir mucho;
no es necesario, ya todo es tuyo.
Por favor, quiere,
quiere a este ser cualquiera,
que solo pide, tan siquiera,
un poco de tu querer.