Para:
Apreciada humanidad
A través de estas líneas quiero darte un mensaje de esperanza, te invito a no dejar de creer que existe un mañana donde no habrá guerras ni hambre, donde los valores sean la piedra angular de una nueva humanidad. Por más oscuro que se observe el actual camino, por favor aférrate a la oración y a la fe. El dolor es inherente a la existencia, viviremos momentos de zozobra, inquietud o preocupación, pero de cada experiencia se debe resaltar el aprendizaje porque de allí se creará una mejor versión de cada uno de nosotros. He aprendido que los detalles más simples generan bienestar, solo hay que saber valorarlos. Desde hoy te sugiero que te rodees de energía positiva, que pongas al universo a trabajar a tu favor, a realizar favores sin pedir nada a cambio y a estar en paz con tu conciencia.
El respeto será un valor fundamental que debemos poner en práctica para convivir con las demás personas sin apelar a la fatídica violencia que tantas desgracias ha causado. Cada ser humano es único y entendiendo ese punto podremos cohabitar en paz, en un mundo inclusivo. Aceptar lo que somos y apreciar a los demás en su magnitud nos orientará hacia el crecimiento personal. Deseo que entiendas también que la palabra es un arma poderosa, puede ser agua dulce o un torrente bravío, el enfoque que le demos dependerá de cada uno de nosotros. Por tal razón cada ser humano debe ser cuidadoso con aquello que pronuncia, debe sentirse afortunado por estar vivo y continuar ejecutando acciones nobles, que su existencia valga la pena. Sí, la vida es transitoria y por ello hay que conceder agradecimiento, perdón y amor cuando se deba, acciones y gestos que son esenciales para expandir la mente y el espíritu.
Es vital la sincera autocrítica y aplicar correctivos urgentes porque estamos perdiendo la esencia de la vida que es ser felices. Todo depende de ti, tengo la certeza que tras las nubes negras existe un futuro lleno de bendiciones que nos espera. Me despido recordándote que no puedes perder la fe, confía en ti y en el gran poder de Dios. Espero que hayas encontrado consuelo en estas letras.