Supervivencia
Año 88 tras la peste del Covid-19, la guerra bacteriológica extinguió a la mayor parte de los mamíferos, incluyendo a los humanos, aquellos que no sucumbieron ante los virus, lo hicieron ante el hambre y la desesperanza. Las sociedades viven en los recuerdos, no hay energía artificial, solamente el sol ilumina los despojos ruinosos de lo que antes eran ciudades. Ahora reina el silencio, la humanidad colapsó y solamente las especies que se adaptaron al nuevo orden sobreviven.
Los arácnidos y los insectos se erigieron como los grupos dominantes, al ser inmunes a las toxinas que exterminó al genoma de los mamíferos. Las arañas predominaban durante el día, los alacranes en la noche. Los árboles servían de refugio para algunos insectos, en tanto las ruinas servían de guarida a las cucarachas, el alimento más codiciado. La lucha por sobrevivir es intensa debido a la dinámica que rige a los depredadores. Las arañas evolucionaron, así que cada vez eran más inteligentes. Los métodos alcanzaron un nivel más allá de simplemente extender una telaraña y esperar presas pequeñas, cuando la caza de insectos era infructuosa, se nutrían de otras especies arácnidas, incluyendo alacranes, a los cuales sorprendían durmiendo en sus madrigueras picándolos en sus áreas blandas.
La confrontación entre ambos bandos era inevitable puesto que también los alacranes, al tener hábitos nocturnos, aprovechaban la penumbra para exterminar sin piedad. Ningún bando estaba dispuesto a ceder puesto que cada uno anhelaba la provisión absoluta de alimento. Ambos se organizaron y establecieron tribus. La lucha ahora era por prevalecer, por erigirse como la especie dominante. La barbarie fue paulatinamente cediendo, los mecanismos de defensa y ataque eran cada vez más complejos, las arañas lograron concebir una toxina capaz de penetrar la coraza de los alacranes, en tanto los alacranes podían expeler su veneno sin necesidad de hundir su aguijón.
En la intransigencia y el sectarismo por establecer un nuevo orden social, arañas y alacranes iniciaron una escalada violenta y tóxica que los empuja hacia la extinción. Sin duda se están humanizando.