Saludos Hivers y en especial para todos aquellos que la disfrutan o se dedican a cultivar la Poesía.
Antes de lanzar la 7ma CONVOCATORIA de nuestra Iniciativa "Un Poema de Desamor" desde la Comunidad #hivecuba, y recurriendo como siempre a la cordialidad del 📪 de #ecency para ilustrar y darle herramientas a los interesados en participar, hoy les propongo con éste artículo hablar sobre EL VERANO, estación del año a la que dedicamos la 6ta, veremos su simbología dentro de la Lírica (particularmente de la escrita en Español) antes de ocuparnos del Otoño 😁
Curiosamente EL VERANO suele ser relacionada con La Juventud (tal vez ello explique, de alguna manera, la reacción que ha tenido el estudiantado de nuestras Universidades en mi nación, acalorado con las nuevas Tarifas y Medidas anunciadas por ESTRECSA 🤭)
SIMBOLOGÍA DEL VERANO 🏖️:
Es la época de la siega y la recolección de frutos. La naturaleza alcanza en ésta estación su plenitud y colma al ser humano de sus dones y ardor.
Visualmente, la personificación más común era, para los grecolatinos antiguos, la de una mujer coronada de espigas maduras, con una hoz en una mano y en la otra, El Cuerno de la Abundancia.
Ceres, o su precedente griega Deméter, es la divinidad que representa el poder creador de La Naturaleza, pero en numerosas obras de arte históricamente fue pintada, simbolizando al verano, una matrona de abundante pecho, de cabellos rubios y porte majestuoso.
El neoclasicismo del siglo XVIII, y sobre todo, posteriormente el Modernismo, con su preferencia por el cromatismo y la sensualidad que las frutas despiertan, gustó tratar las escenas estivales, y así como dan registro cuadros y pinturas, lo patentizan también los sonoros versos, plagados de Sinestesias e imágenes llenas de colorido, de un Manuel Machado, Rubén Darío, Amado Nervo, Salvador Rueda o nuestro José Martí, que describen con las palabras escenas de playas delicadas y luminosas (como las que pintó Sorolla); de siega y siesta (como las de Van Gogh), alegorías desbordantes de vida, frutos carnosos, noches embriagadas de olores -jazmín, galán de la noche...- y por supuesto, los festivales y fiestas que celebraban la recolección.
Y es que, la Literatura y el Arte siempre han relacionado al verano con la abundancia, con la sensualidad desbordada, con la plenitud física y vital, con el ímpetu juvenil. Se considera símbolo de la edad de la pasión, de la lucha por el éxito, de la aventura y de la rebeldía.
a) Temática Amatoria:
El fuego, el calor, su ardor, es uno de los rasgos más característico del Verano, como lo es también la pasión amorosa. Veamos cómo lo patentiza Bécquer, para quien su alma y la de la amada son ⬇️
Dos rojas lenguas de fuego
que, a un mismo tronco enlazadas,
se aproximan, y al besarse
forman una sola llama.
Vicente Aleixandre (otro de los grandes poetas del amor en lengua española) en su deseo de fundirse con el ser amado mediante un sentimiento total, integrador y destructor, acude también a la imagen del fuego:
Por su parte, Federico García Lorca, elige con gran acierto el ambiente estival, para presentarnos la incestuosa pasión de Amnón por su hermana Thamar ⬇️
La luna gira en el cielo
sobre la tierra sin agua
mientras el verano siembra
rumores de tigre y llama.
b) El Trabajo:
Junto a lo amatorio es el otro tema al que más se recurre dentro de la tradición poética en nuestra lengua. El estallido de luz y vida le da cabida para que así sea.
A la viña, viñadores,
que sus frutos de amores son...
(Lope de Vega)
El verano es la época de la siega, de la trilla, de la vendimia, labores que desde lo antiguo se han vinculado siempre con el amor, y que son propias de una sociedad rural.
Esa vida que tiene más apego con la naturaleza, la vamos a ver en muchos poemas tratada por los poetas urbanos con añoranza al sentir y reconocer como una vida más auténtica y sencilla, más sabia, más próxima a las verdaderas esencias y a las raíces del ser humano.
c) El Progreso:
Pero si bien esa añoranza, que constituye de hecho un tópico literario de larga tradición, a partir de los vanguardismos, comenzó a convivir con la admiración que los poetas del siglo XX expresan por el desarrollo y el progreso humano, y lo hacen sobre todo cuando aprecian que ése progreso consiste precisamente en dominar una naturaleza hostil a los designios del hombre (aunque un caso vergonzoso y desacertado fue el canto al armamentismo que se desplegó poéticamente desde el Futurismo europeo, con una posición abiertamente fascista, a lo que, en algún momento estoy pensando dedicarle un post, como pienso dedicarle otro al Estridentismo Latinoamericano del que tan poco se habla).
No ha de sorprendernos que los poetas le canten a los inventos útiles y se fascinen con ellos (con las máquinas, el cable telegráfico, el radiador, las bombillas) y comenzaran a sustituir a la palabra "corazón" u otras de naturaleza similar, para desplegar la emotividad y sus valores, a tono con el desarrollo y lo nuevo.
Para no despedirme con el amargo sabor del apagón y el calor sufrido durante la redacción de este post 😅 les propongo cerrar el tema con un fragmento del poema "35 BUJÍAS" de Pedro Salinas, donde fíjense ustedes, exalta ese prodigio que es la luz eléctrica, prisionera ella (pobrecita) como una princesa artificial, en el 🏰 castillo de la 💡 bombilla 😂 ⬇️
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