Español
Hálito de vida
¿Por qué nacemos?
¿Cuál es el sentido de la vida?
Hay preguntas que nos persiguen como sombras, tan arraigadas a nuestra existencia, que se vuelven parte de un hito existencial. Seguimos caminando por este mundo, un mundo que nos recibió con un golpe en las nalgas en nuestras primeras horas de vida, luego un llanto desatado, un llanto que nos acompañará como eco de tristeza y dolor hasta el final.
Mientras vamos creciendo, y los huesos se alargan para alcanzar una altura promedio, vamos pasando por etapas, que nos marcan, algunas nos dejan huellas profundas difíciles de olvidar y nos moldean de una y otra manera. Todos con una historia única y original que se escribe cada segundo, de cada minuto, de cada hora, de cada año... Nadie más comparte lo que escribimos con nuestra vida, es solo nuestra, intransferible, ni nuestro clon, puede copiarnos al pie de la letra todo lo que hemos hecho en este mundo.
El dolor siempre nos acompaña, mientras caminamos por este camino polvoriento, lleno de puntas filosas de vidrios, Descalzos. Cada gota de sangre que brota por el andar en este camino, va dejando una huella indeleble, nuestra huella en este mundo, algo que será nuestro sello existencial, en tanto, nuestro cuerpo se pierde en el tiempo, diluyéndose como el humo que en pierde en el aire, en lo alto.
Durante aquel caminar doloroso, que en muchas ocasiones nos saca una lágrima, vamos buscando nuestro lugar en este plano de realidad, algo que sea de un valor incalculable, pero funcional. El horrible sentido de la vida, que nos cataloga como exitosos o fracasados, nos lleva por todo el camino, rasgando cascadas casi imposibles de escalar, o con un dolor terrible para llegar hasta la cima, en tanto, no preguntamos: ¿Es el final? ¿Es el último escalón? ¿Si valió la pena tanto sacrificio? Morimos con esa satisfacción de haber hecho lo que queríamos o fuimos de los pocos que lo pudieron, los marcados por la vida para brillar. ¿Será?
Ese sentido de la vida, puede ser nuestro combustible para seguir viviendo, o una dolorosa tragedia griega, que nos lleva por una tortuosa y dolorosa agonía, mientras vemos como aquel sentido de la vida se va perdiendo en el horizonte, dejando huellas en nuestros ojos, que poco a poco pierden su brillo, tras la opacidad, de una catarata resignada, que va devorando el brillo del fuego, hasta el final de la nada.
La lucha interna con nosotros mismos por buscar ese sentido de la vida, tras los encantos de los sueños que perseguimos, como un perro a su cola, tan cerca, pero lejos, otra duda nos asalta como una maldición, que se cierne como una sombra, acechando. ¿Por qué nacemos? Muchos pensadores piensan que es un acto arbitrario, no nacemos por un destino escrito, ni una mística maravillosa, casi de novela fantástica. Nuestro nacimiento es solo un hecho, que en el universo no representa nada. Una existencia más en este mar de vida, que si no sale a flote corre el riesgo de ahogarse en la nada del anonimato.
Para otros, nuestro nacimiento es un signo del universo. Nada es casualidad y estamos aquí por un designio que se ha escrito antes de nacer y nos marca en este caminar, algunos con una trascendencia cósmica y otros en menor medida, pero todos con una misión única que la vamos descubriendo, mientras caminamos sin descanso por este mundo. El romanticismo de una existencia con una misión es más dulce, que la amarga intrascendencia de un accidente, donde la carrera de un espermatozoide nos hizo quienes somos.
¿Qué somos en este camino existencial? Cada quien tendrá su respuesta, que yace en cada experiencia, que nos ha construido con cimientos del dolor y de aprender a las malas. Es innegable que vivimos por casualidad o por qué sí, pero vivimos y disfrutamos de este mundo, que aunque doloroso, nos muestra la dicha de existir en este plano, de una u otra forma. Descubriendo o no el sentido de la vida, pero hemos vivido, tal vez sin trascendencia, pero vivimos en este soplo de existencia, que tal vez acabe mañana o antes.
English
Breath of life
Why are we born?
What is the meaning of life?
There are questions that haunt us like shadows, so deeply rooted in our existence that they become part of an existential milestone. We continue walking through this world, a world that welcomed us with a slap on the buttocks in our first hours of life, followed by uncontrollable crying, crying that will accompany us like an echo of sadness and pain until the end.
As we grow, and our bones lengthen to reach an average height, we go through stages that mark us, some leaving deep scars that are difficult to forget and shaping us in one way or another. We all have a unique and original story that is written every second, every minute, every hour, every year... No one else shares what we write with our lives; it is ours alone, non-transferable. Not even our clone can copy everything we have done in this world word for word.
Pain always accompanies us as we walk this dusty path, full of sharp pieces of glass, barefoot. Every drop of blood that flows as we walk this path leaves an indelible mark, our mark on this world, something that will be our existential stamp, while our body is lost in time, fading like smoke that disappears into the air above.
During that painful walk, which often brings tears to our eyes, we search for our place in this plane of reality, something that is invaluable but functional. The horrible meaning of life, which labels us as successful or failures, takes us all the way, tearing through waterfalls that are almost impossible to climb, or with terrible pain to reach the top, while we ask ourselves: Is this the end? Is this the last step? Was it worth so much sacrifice? We die with the satisfaction of having done what we wanted or being among the few who could, those marked by life to shine. Could it be?
That meaning of life can be our fuel to keep living, or a painful Greek tragedy that takes us through a torturous and painful agony, while we watch that meaning of life fade into the horizon, leaving traces in our eyes, which gradually lose their sparkle, behind the opacity of a resigned cataract that devours the brightness of the fire until the end of nothingness.
The internal struggle with ourselves to find that meaning in life, behind the charms of the dreams we pursue, like a dog chasing its tail, so close, yet so far away, another doubt assails us like a curse, looming like a shadow, lurking. Why are we born? Many thinkers believe it is an arbitrary act; we are not born because of a written destiny, nor a wonderful mysticism, almost like a fantasy novel. Our birth is just a fact that means nothing in the universe. Just another existence in this sea of life, which if it does not come to the surface runs the risk of drowning in the nothingness of anonymity.
For others, our birth is a sign from the universe. Nothing is chance, and we are here because of a plan that was written before we were born and marks us on this journey, some with cosmic significance and others to a lesser extent, but all with a unique mission that we discover as we walk tirelessly through this world. The romanticism of an existence with a mission is sweeter than the bitter insignificance of an accident, where the race of a sperm made us who we are.
What are we on this existential journey? Each person will have their own answer, which lies in each experience that has built us with foundations of pain and learning the hard way. It is undeniable that we live by chance or just because, but we live and enjoy this world, which, although painful, shows us the joy of existing on this plane, in one way or another. Whether or not we discover the meaning of life, we have lived, perhaps without transcendence, but we live in this breath of existence, which may end tomorrow or sooner.
Fuente de la imagen de portada:
Fuente 1
Fuente 2
Edición Rincón Poético
La traducción del texto fue hecha con la herramienta
gratuita DeepL
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