«El miedo es el fruto de las inseguridades desconocidas»
— Camilo Torres
Toxclatoche
Una muchacha va corriendo desesperada por el bosque, la noche ha caído rauda sin que ella se diera cuenta. Ahora apura el paso para llegar a casa lo antes posible, mientras va corriendo siente que algo la viene siguiendo, esa sensación se hace más y más fuerte.
Voltea a mirar a cada instante, pero solo ve la oscuridad y árboles. No puede seguir perdiendo el tiempo, así que sigue corriendo presurosa por el bosque. No falta mucho para llegar a casa por lo que no deja de correr. La luna acompaña con su luz bañando la arbolada.
Pasan los minutos y la chica siente que esta dando vueltas tal vez piensa que se ha perdido. Hace mucho rato debía haber llegado a su casa, se toma un momento en su correr, empieza a mirar con más detenimiento el lugar, nunca había estado por esos lados y no los reconocía.
Empezó a caminar con calma para internar ubicarse, miraba todo a su alrededor. No quiere perder la calma o sería el acabose, mira un símbolo en el suelo, es algo de hechicería. Lo sabía porque su abuela le había platicado algo de eso, al rato se oye un gruñido de ultra tumba.
La chica se asusta levanta la mirada, pero no ve nada. Se para y empieza a correr, sabe que hay algo ahí aunque no puede verlo. Su instinto de preservación toma el control, la supervivencia al peligro prima en estas circunstancias. Sigue corriendo y llega a un escampado.
Lo que mira la horroriza, hay cuerpos empalados y despellejados. La chica mira esto y empieza a gritar, tiene que salir corriendo de aquel horrible lugar, empieza a correr nuevamente, esta vez su corazón late rápido y el terror se apodera de ella.
Se interna al bosque nuevamente para intentar buscar de nuevo el sendero para volver a casa. Aquella cosa la sigue, ahora sabe que no esta sola, llega al punto donde encontró el símbolo. Ahora ve figuras diabólicas hechas con ramas y hojas, entra en pánico, sale corriendo, de repente se choca con algo, perdiendo el conocimiento.
Abre los ojos y ve a un anciano sentado frente a una fogata. Él esta asando carne mientras ella se levanta y fija la mirada en el anciano, le dice.
—¿Quién eres? —le pregunta la chica desconcertada.
—La vi inconsciente, tirada en el suelo, decidí sacarle de ese lugar peligroso.
—Gracias, es usted muy amable.
—Ven muchacha y come algo de carne, estás muy débil.
La chica y el anciano se sientan frente la fogata. Él mira como la chica come con gran apetito la carne, esboza una sonrisa de complacencia y le ofrece otro pedazo. El anciano le habla del bosque y las criaturas que habitan, entre ellos el Toxclatoche, un animal salvaje, muy peligroso, de pelaje negro, tan oscuro como la noche misma, un metro y medio de altura y dos de largo.
Pero lo más particular de esta criatura es su cabeza, es un cráneo carente de carne, músculos, ojos, lengua, es solo un cráneo vacío con unos terribles dientes y colmillos capaces de desgarrar la carne hasta el hueso. Para terminar le dice a la chica.
—Cuando veas un cráneo totalmente blanco y sin rastro de carne, es obra del Toxclatoche.
—Eso es terrible, señor. ¿Y usted alguna vez lo ha visto?
—Una vez cerca del agua, pero solo me miró con esas cuencas vacías y oscuras.
La chica termina de comer, le agradece al anciano, ella tiene que volver a casa, así que sin premura se levanta y se despide, antes de irse el anciano le pregunta:
—Antes que se vaya, dígame, ¿Le gusto la carne humana? —le dice esbozando una risa siniestra—, muahaha.
La chica voltea a ver extrañada por lo que acaba de escuchar, luego mira como el anciano se empieza a transformar en una bestia, él levanta los brazos y un fuego infernal empieza a rodearlo, rayos empiezan a caer y la chica aterrorizada sale huyendo del lugar. El anciano se transforma en el Toxclatoche.
El anciano ha terminado su transformación, ahora sale en persecución de la chica quien despavorida escapa del lugar. El Toxclatoche quiere una nueva víctima para devorar su carne, sus terribles gruñidos resuenan por todo el bosque.
La chica corre tan rápido como puede, intenta salvar su vida de la bestia infernal. Por entre los árboles trata de perder a la bestia, por un momento se dejan de escuchar los gruñidos. Se siente una tensa calma en el lugar, la chica empieza a ir más lento, mientras su corazón palpita a mil por segundo.
Decide buscar un lugar donde esconderse para perder al Toxclatoche. La noche se vuelve terrorífica y cada sonido se magnífica en el terror que siente la chica. Luego de calmarse un poco y tomar el control de sus emociones, procura salvar su vida a como dé lugar.
Se esconde por unos matorrales frondosos sin hacer mucho ruido. Solo quiere que la bestia se vaya y la dejé en paz, pero el Toxclatoche tiene otros planes para ella. En posición fetal se toma la cabeza con las manos, tiene la esperanza que la bestia no la haya visto.
Espera unos minutos, al momento se escucha el sonido de pasos que al pasar parten las ramas secas. Los nervios carcomen la cabeza de la chica, los sonidos de los pasos se acercan más y más, el silencio entre paso y paso marca el destino de la pobre chica. Llega hasta donde esta ella, se detiene y huele un poco, la chica siente como la angustia se puede mascar en porciones grandes.
Se para hasta el lugar donde ella esta, la chica se toma la boca para no hacer ruido. Se siente el aliento putrefacto de la bestia, máxima tensión en aquel momento terrible. La chica se queda petrificada para no hacer ruido, el Toxclatoche gruñe, después de unos segundos escucha un ruido y la bestia sale corriendo. La chica apretando los dientes siente como el Toxclatoche se aleja del lugar donde ella esta.
Respira profundo, la tensión desaparece, asoma la cabeza por los matorrales y solo se ven los árboles moviéndose al son de la brisa nocturna. La chica se levanta y empieza a correr en dirección opuesta, luego de avanzar unos metros siente como algo le cae encima y la tira al suelo.
El Toxclatoche la ha tomado por sorpresa, solo ha estado jugando con ella. Su baba espesa y maloliente cae en el rostro y sus oscuras cuencas se fijan en los ojos aterrorizados de la mujer.
Expele su aliento cargado de tantas muertes, ella puede sentir cada alma en esa neblina moribunda que baña su rostro. Ahora es su tiempo de pertenecer a esa colección siniestra y hacer parte de esa criatura infernal.
La bestia le gruñe con ese sonido de ultratumba que eriza la piel. La chica cierra los ojos y espera el fin inevitable a manos de esos terribles colmillos, que muestran su filo mortal. Un último gruñido oscuro y luego el silencio. La calma ahora invade el lugar, un silencio recorre cada hoja.
La chica abre los ojos y ve a un lado al anciano, yace sin vida. Al otro extremo un hombre con una escopeta, el humo que sale de los cañones es el testigo de su salvación. Ella se levanta sin poder creer que sigue con vida, estuvo tan cerca que pudo palpar su muerte inevitable.
—Se encuentra bien —le pregunta el hombre.
—Sí, ahora estoy mucho mejor, gracias por salvarme.
—¿Qué tipo de abominación era esa cosa? — le pregunta mientras se acerca al anciano.
—Es el Toxclatoche, una bestia infernal que habita este lugar, aquel anciano se convirtió en ese monstruo y me empezó a perseguir.
—Venga debemos irnos de este lugar lo más pronto posible. La llevaré hasta su casa.
La muchacha toma la mano del hombre y empiezan a correr buscando salir del bosque. Al instante se oye al fondo un gruñido furioso que abraza la oscuridad y llega a oídos de los escapantes. El hombre y la chica se miran con espanto, siguen corriendo aún más rápido, el tiempo apremia. La pareja esta a punto de llegar al pueblo, unos cuantos metros separan a la pareja de salir y estar a salvó.
El pueblo esta a la vista se han salvado, al momento de salir cae de las tinieblas el Toxclatoche y corta el paso a la pareja. El hombre toma su escopeta y dispara, la bestia esquiva el disparo. Le grita a la chica que corra, la bestia se abalanza sobre el hombre quitándole la vida en cuestión de segundos.
Ahora va por la chica quien esta punto de llegar al pueblo. Se le abalanza y le cae encima, la chica empieza a gritar, cierra los ojos y siente que la zangolotea. Abre los ojos y ve al anciano.
—Despierte jovencita, al chocar con ese árbol perdió el conocimiento.
La chica empieza a gritar y el anciano la tranquiliza. Ella vuelve en sí y se calma, luego mira que el sol sale por el horizonte, observa al anciano y este le sonríe.
—Tranquilícese, fue una pesadilla.
—Gracias por ayudarme.
—No pierda cuidado, jovencita. Puede volver a su casa, ya amaneció.
—Asi lo haré, gracias.
—Antes de irse, ¿gusta comer algo de carne?
Texto autoría de:
Camilo Torres
D.R.A
¡Gracias por acompañarnos hasta aquí!