Saludos, amigos.
Estaré publicando una serie de textos sobre aspectos técnicos de la escritura de narrativa. Espero que les guste y que sea útil para ustedes.
El estilo directo es la representación literal de lo que el personaje dice o piensa. La clave está en la palabra literal. Se suele introducir mediante los guiones de diálogo, los dos puntos o las comillas. Algunos ejemplos tomados del cuento “El posible Baldi”, de Juan Carlos Onetti, nos permitirán ver mejor esto.
—Tan distinto a los otros... Empleados, señores, jefes de las oficinas... — las manos exprimían rápidas mientras agregaba:
—Si usted fuera tan bueno de estarse unos minutos. Si quisiera hablarme de su vida... ¡Yo sé que es todo tan extraordinario!
Y este otro:
Sacudía la triste cabeza inclinada para decir:
—Pobre amigo. ¡Qué vida! Siempre tan solo...
Lo que el personaje dice está perfectamente señalado, tanto por los guiones como por los dos puntos. El léxico, el tono y las inflexiones de la voz pertenecen sin duda al personaje. Es puro estilo directo.
En el siguiente ejemplo tenemos una situación diferente. Baldi, el personaje principal del cuento, le relata a una mujer que ha conocido en la calle una historia estrafalaria y por completo falsa sobre su vida. Es una historia larga y detallada, que Baldi va inventando sobre la marcha apoyándose en los elementos urbanos que lo rodean. Pero Juan Carlos Onetti abandona el estilo directo que ha mantenido hasta el momento y pasa al estilo indirecto libre:
De la mansa atención de ella, estremecida contra su cuerpo, extrajo el Baldi que gastaba en aguardiente, en una taberna de marinos en tricota —Marsella o El Havre— el dinero de amantes flacas y pintarrajeadas. Del oleaje que fingían las nubes en el cielo gris, el Baldi que se embarcó un mediodía en el Santa Cecilia con diez dólares y un revólver. Del leve viento que hacía bailar el polvo de una casa en construcción, el gran aire arenoso del desierto, el Baldi enrolado en la Legión Extranjera que regresaba a las poblaciones con una trágica cabeza de moro ensartada en la bayoneta.
Ya no son las palabras de Baldi las que leemos, sino las del narrador como instancia mediadora entre el personaje (Baldi) y los lectores. Esta condición mediadora es lo que caracteriza al estilo indirecto libre.
La partícula “que” suele utilizarse para introducir el estilo indirecto libre. Juan Carlos Onetti lo hace con tal maestría que apenas se nota, pero si leemos con atención la encontraremos. El “Baldi que gastaba en aguardiente…”; “el Baldi que se embarcó…”; “el Baldi… que regresaba… con una trágica cabeza de moro…”.
Es más fácil advertirlo en oraciones mas sencillas: "Juan dijo que vendría mañana" (estilo indirecto libre); en oposición a "Juan dijo: Vendré mañana" (estilo directo).
En un próximo post revisaremos otros aspectos de esta herramienta narrativa.