Generalmente su encanto reside no tanto en la historia sino en el tono y la forma en que la cuenta. Lo mismo pasa en la literatura: sin una voz que narre, no puede haber narrativa. Todo texto narrativo necesita una voz que lo haga vivo, una voz que nos presente su punto de vista. Esto es muy importante pues, el punto de vista puede cambiar radicalmente la historia que contamos. Pero, definir cual voz usar para contar tu historia a veces resulta un verdadero dolor de cabeza, ya que, existen diferentes tipos de narradores para hacerlo.
ENTONCES... ¿QUIÉN CONTARÁ MI HISTORIA?
Hay muchas voces para contar nuestras historias. Existen narradores empáticos, los que crean suspenso, los que develan secretos; incluso los que nos los ocultan, etc. El “quién” contará tu historia dependerá mucho de la perspectiva que tú, como escritor, quieras dar con tu texto. Supongamos que hay un asesinato. Si esta historia la cuenta el asesino no será igual a si nos la cuenta el muerto, o la madre del fallecido, o un tercero que se acercó a la escena, o el mismísimo Dios ¿Estamos de acuerdo?... Ahora, la forma más difundida para definir a los narradores es según el pronombre que usen para narrar, siendo la 1era, y 3era persona las más usadas.
TIPOS DE NARRADORES
Para definir a los tipos de narradores podríamos comenzar por precisar quién nos narra y desde dónde la narra. Existen dos categorías iniciales para aprender a diferenciarlos: los narradores Diegéticos y los narradores Extradiegéticos. El Narrador Diegético es aquel que está dentro de la historia e interactúa con ella y los personajes. Este puede ser consciente (que sabe que lo leen) o inconsciente (que no sabe que alguien lo lee), entre ellos encontramos a:
NARRADOR PROTAGONISTA: O narrador en primera persona, no es más que nuestro protagonista. Él mismo nos cuenta todo lo que pasa, todo lo que vive y siente, siempre partiendo del yo y de la subjetividad (ya sea en el tiempo pasado o presente). Nos enteramos de todo lo que sucede, pero desde su propia interpretación de los hechos, de su percepción personal. Puede intuir, sospechar; puede especular, reflexionar sobre los demás, pero nunca estará completamente seguro de lo que sucede con los demás personajes porque su visión está limitada a su reino interior, al conocimiento que puede tener de su entorno. Este narrador suele ser poco confiable puesto que solo nos cuenta “su versión” de los hechos. Es muy usado en historias introspectiva; es decir, donde el conflicto es interno y se necesita profundizar en las emociones de nuestros personajes, pues es necesario para la comprensión y desenvolvimiento de la historia.
Cuando yo tenía seis años, vi en un libro sobre la selva virgen que se titulaba Historias vividas, una magnífica lámina. Representaba una serpiente boa que se tragaba a una fiera… (El Principito - Antoine Saint-Exupéry)
NARRADOR TESTIGO: Este tipo de narrador también conocido como “en segunda persona” es uno de los menos usados por su complejidad, ya que ubica al lector como a su protagonista. Su único objetivo es contarnos lo que sucede. Es alguien que siempre está (o estuvo) cerca del personaje principal y conoce a fondo las vivencias de su compañero. Nos relata siempre desde el Tú o el Vos; es decir, refiriéndose al protagonista. Este narrador utiliza un lenguaje más inmersivo y nos hace ver la historia como quien mira a través de un espejo.
...Y sigues oyendo murmullos y entrevés dedos levantarse ante ti, y tus ojos se vuelven a esconder tras tu cara que se retorna a su madriguera formada por tus manos, un refugio que no la protege de lo que la ataca, no puedes cubrirte los oídos y los ojos a la vez…” (Aura - Carlos Fuentes)*
Por otro lado, está el Narrador Extradiegético. Este no pertenece a la trama, es una voz externa y nos narra en tercera persona. Esta entre el lector y la historia, como una especie de barrera. Generalmente conoce todo sobre la historia y los personajes y puede ser una voz neutral (sin emitir juicios) o intrusiva (hacer comentarios sobre los sucesos). En este apartado se clasifican los siguientes tipos de narradores:
NARRADOR OMNISCIENTE: Este narrador es como una especie de dios conocedor de todo el mundo donde se desarrolla la trama, así como de los pensamientos, sentimientos y deseos de cada personaje que aparece en nuestra narrativa, pero no necesariamente nos contará todo lo que sabe. Para él no hay secretos y nada le puede tomar por sorpresa. Su voz narrativa suele ser bastante compleja de usar, sobre todo para los escritores novatos, pues, se debe cuidar muy bien la focalización de cada personaje. Por lo general, nos habla en tercera persona, de una forma objetiva y sin hacer interpretaciones propias sobre los temas desarrollados en la historia. Es más usado en novelas donde abundan los personajes y se precisa dar muchos detalles e información pormenorizada, ya que facilita su entrega. Es muy recomendado si el conflicto principal de la trama es externo y afecta a todos los personajes de la obra.
“Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces una aldea de veinte casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas…” (Cien años de soledad – Gabriel G. Márquez)
NARRADOR EQUISCIENTE: Este es el narrador más común. Tiene una perspectiva más finita, ya que sólo sigue a uno de los personajes y está limitado por el conocimiento que este posea. El narrador equisciente también puede abordar la historia desde el punto de vista de un personaje diferente en cada capítulo, siempre compartiendo la perspectiva de ese personaje que nos esta narrando. Aun cuando nos da mayor sensación de subjetividad, nos contara la historia desde la objetividad y sin tomar parte en la historia; es decir, siempre hablará desde el punto de vista de ese personaje y según lo que este sepa de los otros y del mundo donde se desarrolla la historia. (Este es el narrador usado por George R.R. Martín en Canción de hielo y Fuego, y Rick Riordan en la Saga de Los Héroes del Olimpo)
“El día amaneció fresco y despejado, con un frio vivificante que señalaba el final del verano. Se pusieron en marcha con la aurora para ver la decapitación de un hombre. Eran veinte en total, y Bran cabalgaba entre ellos, nervioso y emocionado. Era la primera vez que lo consideraban suficientemente mayor para acompañar a su padre y a sus hermanos a presenciar la justicia del Rey…” (Juego de Tronos – George. R. R. Martín)
Estos son algunos de los narradores más comunes en la literatura. Como se ve, cada uno cumple un rol y ofrece una posibilidad diferente de contar “los hechos”. Lo principal a tener en cuenta a la hora de contar una historia, es conseguir una voz que se ajuste a lo que necesitamos decir. Por lo tanto, si a la hora de escribir no tenemos definido cual será nuestro tipo de narrador, es recomendable probar con varias voces hasta encontrar aquella que logre expresar de la mejor manera nuestras ideas. Siempre debemos elegir una voz capaz de llegar a captar la atención de nuestros lectores y remover en ellos sus emociones más profundas y reales... una voz que los invite a callar, a "oír", a cuestionar, discernir o empatizar… Hasta una próxima entrega, Hivers.
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