La música suave, un buen café, un pedazo de cartón, una pluma estilográfica y lo único que se me ocurre dibujar es un elefante aburrido...
Cuando era niño siempre dije que mi animal favorito era el elefante, yo en cambio era un niño ojeroso, con aspecto cansado y algo de desnutrición, más sin embargo me sentía feliz con cualquier cosa, en ese tiempo los de las preocupaciones eran mi padre y mi madre.
La nostalgia en ocasiones nos ataca de maneras extrañas, como un gato esperando a su presa. Nos cae encima sin hacernos realmente daño y sin embargo mi corazón aletargado se queja, levemente pero lo suficiente como para dibujar un elefante...
Redacción y dibujo