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Y seguimos..- Había un primo de quien se decía tenía pacto "con el cachúo". Siempre andaba mezclado en fechorías y perseguido por la justicia. A veces se cansaba de huir y se entregaba en cualquier jefatura o comisaría. Bastaba que dijera "Soy fulano" paea que lo apresaran. Ahí se quedaba varios días descansando. Cuando quería salir...simplemente lo hacía, salía, les pasaba " bajo las narices" a los policías que no lo veían y seguía su camino. Cuando iban a la celda o calabozo lo encontraban cerrado, con llave, y él... Por ninguna parte.
Como parte del contexto en que vivió nuestra familia allá en Caucagua, está lo de la religiosidad popular. Allá en toda la zona de Barlovento hay gran devoción a San Juan Bautista cuya fiesta se celebra el 24 de junio (coincidiendo con la conmemoración de la batalla de Carabobo).
La abuela Salomé era la "abanderada" que guiaba a todo el pueblo, haciendo ondear a la bandera de Venezuela, hasta orillas del río. Esto se hacía en la noche del 23 de junio "Nochebuena de San Juan" A las 12 de la noche en punto ella gritaba: "¡SAN JUAN...CRISTIANÓ...." Alargando esa última "o" acentuada. Era la señal para que todos los asistentes se lanzaran a las aguas del río que, según la tradición, en ese momento era un torrente de agua bendita. De allí a salir a los festejos: baile de tambor, procesión con la imagen del santo, comidas, bebidas...
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A las 12 del mediodía los más valientes se asomaban a un pozo, un estanque, o un pipote lleno de agua, donde pudieran divisar su reflejo porque "quien se viera sin cabeza sabría que le iba a tocar morir ese año".
A esa hora los adolescentes "lanzaban las agujas" que era reunirse unos cuantos amigos alrededor de una ponchera o palangana llena de agua, colocar flotando en la superficie cierta cantidad de agujas y asignar a cada una los nombres de los chicos y chicas "en edad de merecer" y observar cómo las agujas se movían lentamente hasta agruparse por pares indicando, en el futuro, quien se casaría o, en su defecto, "arrejuntaría"con quién.
Era la hora en que se desenterraba la botella de (no recuerdo si agua, licor o aceite) donde el año anterior, por las mismas fechas, se había colocado un huevo. De las figuras que hiciera se leía el futuro, lo que ocurriría este año. Y luego enterraba una botella nueva para "leerla" el año siguiente.
Cabe acotar que toda la zona de Barlovento estaba mayoritariamente poblada por descendientes de esclavos, unos, de los que habían sido "liberados" a raíz de la ley del Congreso, siendo presidente José Gregorio Monagas, el 24 de marzo de 1854. Otros descendientes de los esclavos rebelados o "cimarrones" escapados de islas cercanas que lograron llegar con vida a nuestras costas.
Y esa fiesta de San Juan Bautista marcaba EL ÚNICO DÍA LIBRE AL AÑO que concedían los amos a sus esclavos. Era esperado con ansia no para descansar sino para pasarlo festejando y bailando tambor.
"A los africanos les debemos nuestra idiosincrasia latino-venezolana, producto del
mestizaje de tres culturas: la indígena, la europea y la africana. Especialmente a los
provenientes de Angola, la región de Guinea y el Congo, quienes fueron nuestros
primeros pobladores africanos.
Por ser una raza más fuerte y resistente que la indígena, los españoles los preferían
para hacer los trabajos más arduos y dolorosos. Estaban a cargo del cultivo del
cacao. Sus rituales, música y danzas los ayudaron no solo a mantener su cultura, sinoa sobrevivir ante una vida llena de injusticias y maltratos. De esta manera podíanescapar física y psicológicamente a la terrible esclavitud." Información entre comillas tomada del sitio web http://www.sentirvenezuela.ca/es_VE/2018/02/28/raices-africanas-de-venezuela/
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Esta historia continuará...