Primero, enciendo un cigarrillo y busco algo de café para cambiar el ritmo. Aunque posiblemente Hank, no estaría de acuerdo a menos que fuese un toque de whisky o un vino deseable. Se puede escribir desde la convicción de la muerte y enfrentar a la vida muchas veces. Pero, pocos han hecho de la muerte y el amor un verdadero suburbio donde encontrarnos. Debe ser una gran estupidez seguir el problema de la imagen académica, pues de ella solo se puede entender que todo está escrito cuando realmente eso no es así.
Hank no estaba para discutir las nimiedades del amor condicionado, tampoco para buscar mujeres bonitas con el corazón lleno de flores, pues esto jamás funciono para él. Solo puedo recordar entre tantas letras dejadas en alguna palabra escrita sobre cartón, el amor es un perro del infierno. No puedes luchar contra eso, eso de vivir duramente para encontrar la otra parte. Es algo que sabía muy bien Bukowski, vivió una larga condición de soledad apostada a la muerte.
Comprendo bien lo que es ser el renegado, eso de tenerlo todo y nada a la vez. Seducir el parentesco de las palabras para encontrarnos con una conexión que se burla de la fórmula y pone encima de las palabras sangre. Ese pensamiento de las demás cosas porque debo pasar para entender un lugar al que jamás he sido bienvenido es una gran tontería.
Oye, Hank. ¿Tomarías otro trago conmigo? Los cigarros siguen cayendo del cenicero, la luz amarilla golpea nuestros rostros otra noche más. Definitivamente las mejores cosas de esta vida, me han pasado con un trago encima. La vida no está moldeada para nosotros. Aquellos condicionamientos de la misoginia o el cólera, son solo para los niños de iglesia que aún rezan por que el padre, los ame con la forma de dios encima de la profunda estupidez.
Venimos a este mundo para burlarnos de la muerte, la religión y la falsa cadena de favores en los que no tenemos el suficiente tiempo para congelarnos en el vacío y pretender que no ha pasado nada, cuando siempre hay algo más que nos joderá la existencia. Las normas se hicieron para mantener la sangre en las venas y la redención se nos escapa de las manos de vez en cuando.
Espero que sepas que lo que digo, no tiene un ápice de academia. Porque si fuese así, ya estaría burlándome de mi mismo al hablar contigo. Eso de que no hay nada peor que un demasiado tarde está en todas partes y forma parte de una vida, es el hecho de las malditas hojas las que nos mantiene acá otra noche más en el barrio para encontrarnos entre el hedor de orina y las malas decisiones. Pues, estamos hechos para seguir surcando la palabra de una forma menos vistosa que los poetas beats.
Así que tomo un trago de ron, el único que queda en la alacena y lo tomo a favor de la vida que nos separa de la muerte. Espero que en el otro barrio, no dejes de iluminar el camino.
Este es un breve homenaje al poeta Charles Bukowski,
Espero les guste y compartan.
Fuente de las fotos que aparecen:
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