[Fuente]( Photo by Joshua Earle on Unsplash )
*Esta es mi participación en el reto de escritura/ despertando la musa, iniciativa propiciada por , donde recibí de su parte las cuatro imágenes del post y las palabras: crema,tabla,hierba,montaña, que son las que me sirvieron para crear esta historia, si quieres participar puedes hacer click aquí
Por una vida desordenada
Aquella mañana fría mis huesos daban señales de alerta, algunas veces el dolor era punzante y me obligaba a caminar como una forma de entrar en calor. Se quedó mirando aquella fotografía y de solo imaginarse, sus pies se negaban a caminar. Debe ser horrible estar allí, —pensó, — recibiendo ese aire helado.
Tomó una crema fría para untarse en las piernas y revertir aquella sensación que le paralizaba. Recordó cuando su padre le decía que en la vida había que mantener una balanza, si te vas más hacia un lado corres el riesgo de perder el equilibrio y el cuerpo es quien te va reclamar los resultados.
[Fuente]( Photo by Elena Mozhvilo on Unsplash)
—Siempre hay que ir midiendo lo que haces, así sabrás como sobrevivir, ¡recuérdalo!
Así trataba ahora de llevar su vida, sin embargo, su juventud fue un verdadero desastre, se casó muy joven con una mujer que encontró en sus andares, juntos, vivían una vida irresponsable, hasta que un día la encontró llorando.
—¿Qué te pasó?
—Amor, tengo un atraso.
—Pero me dijiste que tomabas la pastilla…
—Sí, pero, ¿no sé qué pasó?
Ella sabía que eso no era cierto, que en medio de su vida desordenada no tenía ningún control. Él la miró, se agarró la cabeza y vomitó su rabia contra ella.
—Tú sabes que no quiero hijos, no todavía.
—¡No me vayas a pegar, te lo advierto ¡
Se contuvo y se fue a la cocina a prepararse un café, lo puso en la mesa y se quedó pensativo, mientras miraba la espuma, de repente golpeó con fuerza la mesa y todo saltó por el piso.
[Fuente](Photo by Tyler Nix on Unsplash
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—Es como si me hubieran dado con una tabla por la cabeza Amigo, se acabó, ahora tener que trabajar para criar un muchacho.
—No es para tanto, si tienes mujer todo eso es posible.
—Sabes, quiero ser libre, no estar amarrado.
—Eso es lo que te duele, las parrandas, y bueno, ¿dónde te quedó el amor?
—No lo sé.
De ahí en adelante la vida se trasformó, nos mirábamos como enemigos, ya no quería ni llegar a la casa, me iba al parque y me tiraba en la hierba hasta que el día se abrazaba con la noche. Al llegar, era lo mismo, discusiones y más discusiones, no había forma de entendernos, un día le dije:
—Mejor me voy a la montaña, tú serás libre y yo también.
—Siii, y me dejas a mí con el paquete, si te vas, te denuncio.
—Haz lo que quieras.
Pero fue ella, la que se fue primero, luego, al verme solo, también recogí mis cosas y desaparecí por varios años, llevando una vida errante. En uno de esos viajes conocí al viejo Zamora, un hombre dedicado a vivir libre, pero sumamente lector y me fue enseñando otro tipo de libertad
—Vamos te llevaré a la nave de los viajes, —me dijo.
—¿A dónde vamos?
—No podemos viajar por todo el mundo, pero si lo podemos conocer a través de los libros.
Estaba parado frente aquel edificio donde se respiraba otro aire, había alegría en muchos de los rostros que salían muy animados, entramos y fuimos recorriendo pasillos donde solo veíamos libros y más libros.
[Fuente](Photo by Susan Q Yin on Unsplash )
—En esta biblioteca puedo viajar cuando no ando perdido por la geografía amigo mío, así podemos conocer lo bueno y lo malo y aprendemos a entendernos como ciudadanos.
Así comencé otro recorrido que definitivamente cambió el curso de mi vida y luego de tantos años, mirando por la ventana, vi la montaña a lo lejos y como si lo hubiera gritado, el eco me devolvió los recuerdos y me acorde de aquella mujer que lucho por tener un hijo que yo no quería y que seguro ahora era un hombre y por eso regresé, pero ya no soy el mismo y ahora hay un profundo miedo por saber, sin embargo, frente a la pantalla de un computador, con las manos temblorosas, colocó el nombre de aquel amor perdido y esperó.
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La imágenes fueron modificadas con PhotoScape