Aquí podemos rozar entre lo real y la ficción, ya que alrededor de un hombre, que en efecto si existió, se teje una leyenda que, podría maravillar e incluso asustar, a quienes sean sensibles a tales historias.
Niccolò Paganini fue un maestro del arte de tocar violín, todo un genio que estaba envuelto en una ola de misterio sin precedentes. El gran Paganini era tan diestro con el instrumento, que lograba estremecer a propios y extraños al sonar de sus melodías, que a causa de una enfermedad mal curada, y que de paso era tratada con mercurio, emanaba una ola de tristeza y desesperanza, que hacía de su presencia, algo único.
Si no fuera por su "Il cannone", sería un desdichado más, rechazado por una sociedad tajante, pero cuando Niccolò montaba sobre su hombro su magistral violín, todo se tornaba de otro color, porque era el arte quien hablaba, era la musa que inspiraba, y era esa dulce música que salía por las cuerdas, la que dejó maravillada a toda una generación, que se encargó de crecer su historia de dos maneras en particular, en las que se incluía por supuesto, al príncipe de las tinieblas.
El icónico "Il Cannone" foto extraída del sitio web oficial de Genova, Italia.
Aunque muchos expertos en la materia, llegan a afirmar algo que no deja lugar a las dudas: No importa el violín, sino quien lo maneja.
Por un lado, la leyenda de Paganini no se hizo esperar ya que su música se encargaba de enaltecer su nombre de una manera excepcional. Pero, unos más crédulos que otros, se empeñaron en popularizar otra teoría que continúa recavando en nuestros tiempos, ya que reza con el hecho de que el aclamado violinista, había hecho un pacto con Lucifer, para tocar el violín de manera excepcional.
¿Y cómo no creerlo? Si es que esa figura afectada por una enfermedad como la sífilis (entre otras tantas a decir verdad), que dicho sea de paso desprendía un olor particular, sacaba melodías tan imponentes, que hacían olvidar por un momento lo excéntrico de su propio ser.
Sin embargo, fue el síndrome de Marfan (el cual pueden googlear) el que pudo hacer que el genio, ya yendo a un lado mas científico, pudiera ser tan excepcional, ya que esta enfermedad hace que quien la tenga, obtenga extremidades alargadas y más flexibles (incluyendo los dedos), por lo que Paganini sin duda sacó partido de su condición.
Pero, pues como sabrán esa condición limita llevar una vida normal, y mucho más para este genio que desde temprana edad, ya se hacía maestro al tocar los instrumentos, por lo que su padre, no quiso desperdiciar tal majestuosidad, obligándolo a practicar hasta el cansancio.
Volviendo a la enfermedad, al síndrome de Marfan, fue otro motivo para creer que Paganini había hecho un pacto con el diablo, debido a la forma particular y alargada de sus manos, acrecentando su mito, sin dejar a un lado su indiscutible genialidad.
Claro que para la época, era algo que podía suponerse, pero ciertamente, cuando estudiamos al genio, pudo haber no tenido una vida tan feliz que digamos; colocando ese mito, con mucha más fuerza en los aposentos de la historia.
Como dato curioso, el gran Paganini poseía una serie de violines creados por el único y aclamado Antonio Stradivari (y su familia también que se dedicaban a crear majestuosidades), un par de Stradivarius que llegó a utilizar, y que pudo haber formado uno de los crossovers más épicos de la música clásica.
Al juntar sus prodigiosas manos, con una serie de violines que son tan legendarios, que han sido objetos de estudio por científicos que no se explican la magnificencia de su extraordinario sonido, sin duda fue un hecho sin precedentes para los fanáticos de la música de aquellos tiempos.
La historia y sus curiosidades, nos trae como un genio atormentado por los infortunios de la vida, hoy es recordado más por una leyenda que involucra a Lucifer, que por su inmensurable talento.