Comparto con ustedes los cuentos que les hago a mi niña de 4 años, no sé si esto se considere literatura, de no estar en el espacio correcto, por favor háganmelo saber,
Había una vez en los mares que rodeaban una isla remota, vivía una sirenita que era muy curiosa, todo le daba curiosidad y vivía con el gran deseo de conocerlo todo y explorarlo todo, por lo que era muy entusiasta y siempre se despertaba con una gran sonrisa en su rostro expectante de lo que descubrir y explorar en el día que recién comenzaba, era tan curiosa que miraba los primeros rayos del sol que son tiernos y cálidos con la esperanza de poder verle la cara al luminoso amigo que la despertaba todos los días y la hacía salir de la concha gigante hasta que se ponía tan caliente y le hacía apartar la mirada. La sirenita no le gustaba aburrirse y siempre estaba en busca de nuevas aventuras, le hacía bromas a la gaviota que se posaba en una roca a la orilla de la playa halándole las plumas de la cola, le hacía cosquillas al cangrejo que sacaba la arena de su cueva después que bajaba la marea. Uno de sus pasatiempos favoritos era recolectar conchas a la orilla de la playa, un día mientras recolectaba conchas, un extraño resplandor captado por sus marrones ojos se quedó con toda su atención y claro, esto era lo que más le gustaba, algo totalmente desconocido, una nueva aventura, algo nuevo y emocionante y sin pensarlo dos veces nado de prisa y descuidadamente hacia el objeto que resplandecía constantemente llenando de intriga y ansiedad a la sirenita que quedó sorprendida luego de llegar al objeto y mirarlo directamente tenía en un interior para su sorpresa una sirena encerrada o al menos eso pensó la sirenita que nunca había visto un espejo y no se daba cuenta de que lo que miraba era su propio reflejo y sin más peros, decidió salvar a la sirena que estaba atrapada que no era otra cosa más que su rostro en el espejo, para tal tarea no se le ocurría nada por lo que pensó que su amigo el pulpo que vivía debajo de una roca cerca de su concha la podría ayudar y nadó de prisa para ver al pulpo, al llegar casi sin aliento le dijo al pulpo:
- Pulpo amigo mío, necesito tu ayuda, tengo una amiga atrapada en artefacto y no puedo liberarla.
A lo que el pulpo respondió: - Para poder ayudarte necesito ver el artefacto.
Enseguida la sirenita saco el espejo y se lo mostró al pulpo, que tampoco había visto nunca un espejo, y al ver su rostro gelatinoso lleno de protuberancias exclamó: - Hay!! que eso y lanzando un chorro de tinta nadó asustado abandonando a la sienita en su misión
La sirenita se enojó con el pulpo, pensó que la sirena que estaba atrapada no fuera tan fea como para que se asustara y si el pulpo miedoso no la pudo ayudar, pues entonces vería a alguien sabio que le pudiera dar una solución a su problema y dijo: - Pues iré a ver a la tortuga que tiene más de 100 años y es muy sabia.
Y sin pensarlo dos veces fue a visitar a la anciana tortuga y a pena llego le dijo: - Tortuga amiga mía, , necesito tu ayuda, tengo una amiga atrapada en artefacto y no puedo liberarla.
A lo que la tortuga respondió: - Para poder ayudarte necesito ver el artefacto.
En un instante la sirenita sacó el espejo y se lo mostró a la tortuga, que a pesar de su edad tampoco había visto nunca un espejo, y cuando la tortuga miró al espejo y vio su arrugada piel con verrugas y pliegues por todos lados se asustó tanto que de un salto dejo a la sirenita envuelta en una nube de arena se fue asustada. La sirenita al ver que su amiga la tortuga tampoco la pudo ayudar muy molesta pensó, bueno si todos se asustan al ver la sirena la iré a ver entonces al más feroz y valiente para esta misión, iré a ver a mi amigo el tiburón, y sin pensarlo dos veces salió en busca del tiburón, al llegar con el tiburón le dijo: - Tiburón amigo mío, necesito tu ayuda, tengo una amiga atrapada en artefacto y no puedo liberarla, tú que eres el más temible de este mar segura estoy que me podrás ayudar.
A lo que el tiburón respondió: - Para poder ayudarte necesito ver el artefacto.
Entonces la sirenita saco el espejo una vez más y se lo mostró al tiburón, pero él tampoco había visto nunca un espejo, y al mirar su reflejo y ver su inmensa boca llena de filosos dientes y su mirada temeraria, también salió nadando asustado hasta que la sirenita lo perdió de vista.
La sirenita ya agotada y desilusionada por no poder salvar a su amiga atrapada se dejó llevar por la corriente mientras las olas la dejaron en la orilla de la playa entonces sintió una voy suave que le dijo mientras apartaba su cabello de sus ojos, - Sirena hermosa porque estás triste si tuyo es el inmenso mar y todas sus riquezas.
La sirenita alzando la mirada observó a la anciana que estaba justo delante de ella y le explicó sin esperanzas de una solución cuál era el problema que le aquejaba, la anciana con la inmensa paciencia de un abuelo le hizo entender que era un espejo, y que su amiga encerrada no otra cosa más que su propio reflejo, y desde ese día la anciana le traía nuevos artefactos a la sirenita curiosa que despertaba cada día deseando saber qué nueva sorpresa le traería la anciana. FIN jjj