EL BURRO SESUDO
Con su burrito un granjero
en camioneta viajaba
por un camino que estaba
todo lleno de agujeros,
era un camino muy fiero;
pero el hombre por su prisa
el acelerador le pisa
y pronto lelo se queda,
pues ha soltado una rueda
que vuela como la brisa.
Baja de la camioneta
el granjero compungido
temiendo haber perdido
la rueda entre alguna grieta;
salta presto a la cuneta
buscando con desespero
y, entonces, mira el granjero
que a la orilla del hombrillo,
aunque sin ningún tornillo,
allí estaba el caucho entero.
Con rueda y sin tornillo,
¡válgame Dios, qué dilema!
este bendito problema
de resolver no es sencillo.
Y el burro desde el hombrillo
dijo suave y mesurado:
“Toma un tornillo prestado
a las tres ruedas salvadas,
pónsela a la accidentada
y está el asunto arreglado.”
Mira, burro, has tenido
una idea tan reluciente
que a mí, sinceramente,
no se me habría ocurrido.
Y el burro miró engreído
y dijo con embeleso:
Me extraña que pienses eso
y que mi genio te asombre,
yo soy burro por el nombre,
no por carencia de seso.
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Imagen y texto de Tomás Jurado Zabala
Gracias por sus amables lecturas