El 23 de abril celebramos el Día del Idioma Español en homenaje a Miguel de Cervantes, autor del Quijote, quien falleció en esa fecha de 1616. Pero esta conmemoración va más allá de una efeméride: es una invitación a valorar la lengua que comparten más de 500 millones de personas en varios países, un vehículo de pensamiento, creación y resistencia.
Nuestro idioma es diverso y vivo. Cada nación hispanohablante le imprime su acento, su ritmo, su alma. Desde el español caribeño de José Martí hasta el venezolano de Rómulo Gallegos, desde el mexicano de Sor Juana hasta el argentino de Cortázar, la lengua se expande en un abanico de matices. Pero es en la literatura donde esa diversidad se vuelca en unidad: Cervantes nos enseñó a reírnos de nosotros mismos; Martí nos llamó a la libertad y a la educación; Gallegos retrató la lucha entre civilización y barbarie; García Márquez nos sumergió en el realismo mágico; Neruda cantó al amor y a la naturaleza.
También es un día para reconocer a quienes han hecho del español un territorio de belleza y resistencia: escritores, maestras, periodistas, poetas, abuelas que cuentan historias, niños que inventan palabras, migrantes que cargan su idioma como un hogar portátil. Cada uno aporta una chispa a este fuego común.
El Día del Idioma nos recuerda que hablar español es heredar una tradición milenaria, pero también construirla cada día. Es leer, escribir, soñar y protestar en una lengua que nos hermana. Cuidémosla, celebrémosla y sigamos enriqueciéndola con nuestras voces, porque el español no es solo gramática: es historia, es identidad, es futuro.
Para concluir esta publicación lo quiero hacer desde la décima, con autores de la literatura universal que han dignificado nuestro idioma español y forman parte de la cultura de nuestros pueblos.
I — Cervantes y el Quijote
En la llanura se asoma
el Quijote, luz primera,
y Cervantes, quien lo espera
con su pluma que no doma.
La locura se desploma
cuando el sueño se levanta,
y en su figura que encanta
va el idioma cabalgando.
Es España galopando
en la palabra que canta.
II — Martí y La Edad de Oro
Martí en su estrella reposa
con su Edad de Oro encendida,
donde la infancia es guarida
de una patria luminosa.
Su palabra generosa
abre un mundo más humano,
y en su verso soberano
la ternura se hace ley.
Cuba vibra en lo que doy
cuando su luz me da mano.
III — Rómulo Gallegos y Doña Bárbara
Gallegos al llano mira
y Doña Bárbara avanza,
entre fuerza y esperanza
la Venezuela respira.
La llanura se estira
como un destino profundo,
y en su conflicto fecundo
la lengua se vuelve río.
Es un país que confío
cuando su voz abre el mundo.
IV — Gigantes
Borges sueña en su cristal,
Neruda en su mar ardiente,
García Márquez, continente
de un realismo sin igual.
Sor Juana, en su pedestal,
piensa el cosmos con su pluma,
y en cada voz se rezuma
la grandeza del español.
Somos un mismo farol
alumbrando en una suma.
Nota: Las imágenes están referenciadas.




