Muchas veces me he preguntado
por qué no le cuento mis cosas
por completo a la gente,
y en cambio termino por escuchar
sus voces cantarinas,
tratando de ser lo más empática
que pueda.

No es ningún secreto que
no tenga voz en la conversación;
mis temas para la gente
son tan monótonos,
quizás más aburridos
de lo que pienso.

El alma suele ser el mejor lugar
para esconder lo que se siente,
pues la gente no sabrá qué es lo
que quieres o sientes,
menos cuando te dicen con actos
o con palabras lo que no quieren
saber sobre ti.

Vivir con esto es difícil,
pero no queda de otra que
seguir adelante,
con la cabeza en alto
y con el alma transparente.
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