Mi querida Afrodita:
Disculpa el atrevimiento de mis palabras. Sé que no has querido saber nada de mí desde el incidente en casa, pero quiero que sepas algunas cosas que siempre he querido decirte en cara pero que en su momento no pude hacerlo por respeto y decencia.
Lo primero que quiero que sepas es que me he sentido burlado, engañado, ofendido, herido en el amor que te tengo. Y mira que acepto que no te sea agradable a la vista, que tengas razones para serme infiel. Que acepto que no me quieras como soy, a pesar de los mil regalos que te haya hecho, que me resientas porque Zeus te haya obligado a casarte conmigo tras ese asunto de la silla de mi madre. Vaya, que te acepto que te vengues de mí por querer ganarme tu amor.
Te lo acepto y te lo perdono... Sin embargo, me sorprende que tus estándares sean demasiado bajos.
Es decir, lo podría esperar de mi padre, un viejo sátiro que anda forzándose en cada mujer que vea; lo podría aceptar del tenaz Hermes o del borrachín de Dionisos, ¿pero engañarme con ese idiota de Ares? ¿Ares, el que adora la brutalidad, la matanza, y la ausencia de estrategia?, ¿el que se la pasa peleándose con Atenea cada cinco minutos por todo? ¿El tipo que cada hora se la pasa de bando en bando, como un vil veleta?
¿Qué le viste a ese tipo? Y no me digas que es bueno en la cama, porque te repito que todos en el Olimpo son buenos en ese tipo de asuntos (incluyendo a Atenea; no le digas que yo te conté). Tampoco me digas que lo viste bien viril, atlético y otros atributos que TODO el mundo tiene por aquí y en la Tierra. Mucho menos me digas que te prometió dinero, joyas y grandes cultos, que eso cualquiera te lo puede dar (incluyéndome). Muchísimo menos si es porque el tipo este es muy manipulable (te recuerdo lo de Adonis).
Lo que sea que le hayas visto a ese tipo, sin duda me deja tan estupefacto que no encuentro palabras.
Por lo consiguiente, lo único que me queda por decir es que espero que él no te deje por otra y que la dama no se convierta en el blanco de tus venganzas.
Sin más que añadir, me despido.
Hefesto.
Fuente de la imagen: Pexels
