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Dos cartas para Victoria
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Mi querida madre:
Debo confesar que me sorprendió que me escribieras, dado que nunca me ha llegado carta tuya mientras vivía en casa de Benjamin, y mucho menos me has prodigado el consejo que tanto necesitaba cuando perdí a mi bebé y me dijera el médico que nunca podré tener hijos.
Voy a ser franca contigo para no darte falsas esperanzas: Esta locura, como tú hipócritamente le llamas, fue consejo de Oscar y del propio Louis; y si vemos bien el panorama, tiene sentido que este asunto se diera en algún punto de esta vida. Es lo mejor que puede hacerse, mucho más cuando estoy consciente de que mi aún marido se decidirá buscar a alguna amante en cualquier momento, armando un escándalo que prefiero evitar.
Estoy consciente de que esto ha causado mucho disgusto tanto a ustedes como a los Abernathy, sobre todo porque está en juego sus reputaciones, no la mía, que sale sobrando en todo esto. Por lo consiguiente, he tomado la decisión de continuar mi camino sola, sin ningún apellido de por medio.
Hasta siempre, Georgiana... Hasta siempre y espero que sigan adelante sin mí.
Victoria.

Las manos de Georgiana Fraser temblaron mientras leía nuevamente las últimas líneas de la carta que había llegado esa mañana a su domicilio en Keppel Street. Su rostro palideció de forma repentina, como si hubiese visto a un muerto.
Hettie Williams, quien estaba sentada junto a la señora Fraser, le preguntó preocupada qué le sucedía. Manteniendo la compostura, la aludida le respondió: "Va a insistir en el divorcio; piensa que es lo mejor dado que no ha logrado su cometido y siente que ha defraudado a Benjamin".
"Oh... Entiendo..."
La señora Fraser forzó su sonrisa, ofreciéndole un poco más de té a su visitante.

"¿Decidiste cortar lazos con tu familia? Victoria, eso es un movimiento muy arriesgado", comentó Louis con sorpresa mientras ambos caminaban por la plaza de Burnwick.
"No tengo familia a la cual regresar, Louis", dijo Victoria con honestidad. "Mi madre quiere que me quede con Ben y me asegura de que los Abernathy me tratarán mejor, pero lo dudo a como están tornando las cosas".
Ambos se sentaron en la fuente. Victoria, contemplando las estrellas colgadas en el firmamento nocturno, añadió: "Pienso marcharme de Burnwick el próximo mes; estoy debatiéndome entre Quebec, Boston o Buenos Aires".
"Tengo familiares en Quebec. Si quieres, puedo echarte una mano con la estancia".
"Eso sería maravilloso, Louis. Gracias..."
"Para eso son los amigos".
Ambos sonrieron quedamente antes de levantar sus miradas hacia el cielo nocturno.
