
Darwin es un niño muy travieso le gusta correr y jugar con su mascota goli, su más fiel amiga. Se acercaba navidad y en casa se comenzaba a decorar entorno a la festividad, luces, arbolito, bambalinas y toda clase adornos brillantes que convertía de su casa el mejor hogar.
La noche ya caía y todos se preparaban para dormir, Darwin corrió hasta su cama y se acostó junto a goli, acurrucados juntos poco a poco se empezaron a dormir.

En medio de aquella noche, a lo lejos se veía que las luces del arbolito estaban encendidas, Darwin medio dormido, se acercó hasta la puerta encontrando a goli viendo hacia afuera.
– ¿Qué sucede goli? - Dijo aquel niño extrañado -
Se acercó más y se topó con un elfo, preocupado por reparar un trineo.

– ¿Quién es usted? - Preguntó ya saliendo de su casa -
El elfo se puso nervioso y se escondió detrás, Darwin se acercó sigilosamente y volvió a preguntar
– ¿Quién eres?
– Soy el elfo de Santa - tartamudeando contestó -

Darwin lo comenzó a detallar fijamente. Viendolo de arriba a abajo hasta que habló.
– Sí eres un elfo de santa, ¿Qué haces aquí?
– Estaba recolectando las cartas de todos los niños para llevarlas al Polo norte.
– ¿Eso no lo debe hacer Santa? -
– Santa tiene resfriado y no puede salir, así que me dijo a mí que viniera con el trineo mecánico. -
El niño entro a la casa y escribió rápidamente una carta, la dobló y la guardo en su sobre.

– Mi papá es mecánico, así que yo te podría ayudar a repararlo. Se algo de mecánica gracias a él. -
– Oh, me parece bien. - Respondió el elfo.

La madrugada corría y el niño trabajaba duro junto al elfo, algunas llaves, un poco de grasa y listo el trineo estaba arreglado.
Hablaron por unos segundos, sobre el Polo norte y su parte favorita de la navidad.

– ¿Es muy difícil hacer tanto regalos? - Preguntaba el niño lleno de curiosidad.
– Me encantaría seguir contando cosas, pero ya me debo ir al Polo Norte, Santa me espera -
– Ten, está es mi carta para Santa -
– Gracias pequeño, sin tí. No podría regresar -
El trineo comenzaba a volar y solo una pequeña mano se logró ver haciendo un seña de adiós.
Darwin volvió a casa y cansado se acostó a dormir, goli lo acompaño como siempre. Amaneció y Darwin aún dormía profundamente.

Mientras, en el Polo norte el elfo le contaba a Santa con lujo de detalle como el niño lo ayudo a regresar, Santa sorprendido dijo que había que agradecer así que pidió su carta. Lo cuál fue otra sorpresa.
"Querido Santa, supe que estabas enfermo. Así que mi deseo será un obsequio para ti; Que mejores y puedas disfrutar de lo bueno de la navidad, como yo. Con cariño Darwin"

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