Les saludo con cariño, y deseo que cada quién esté realizando en su vida aquello que le hace feliz.
Hoy les traigo la parte final de este relato, que nació gracias a qué las letras existen para plasmar aquello que podemos imaginar,y que al hacerlo nos proporciona un estado entre la paz y la euforia, la alegría y la plenitud.
Aquí puedes ver la primera parte LINK
Eran aproximadamente las 3 de la madrugada, era posible que la chimenea se estuviese apagando, así que decidió levantarse a revisar, aún la tormenta estaba en su apogeo, lograba escuchar a lo lejos el sonido del viento y las ventanas que vibraban por la fuerza que este tenía; regresó rápidamente al cuarto donde estaban, se acostó sin hacer ruido para no despertarla, pero quedó sorprendido, ya que ella estaba levantada, más que levantada, el veía como que ella estaba propiciando una especie de danza, no podía creerlo, ¿ Era posible que ella estuviese coqueteando?.
Se acurrucó en la cama, trataba de hacerse el dormido, pero juraba que ella emitía un brillo especial, la veía con los ojos casi cerrados, no podía definir bien si ella solo estaba haciendo algún ritual, o realmente estaba tratando de que él la viera de otra manera, comenzó a temblar, pero no quería levantarse y hacerle ver qué la habia estado observando todo ese tiempo.
Poco a poco se empezó escuchar que la tormenta iba menguando, él sentía que su cuerpo estaba algo rígido, bueno, luego de verla a ella así, su rigidez era muy obvia, por eso prefirió no levantarse.
Decidió por fin hablar, se sentó en la cama y comenzó a decirle lo hermosa que era, pero ella lo miró de forma extraña, y sin que hubiese tiempo de nada, de sus manos comenzaron a salir rayos que daban justo en su corazón, él no comprendia lo que estaba ocurriendo, sólo veía su figura, los rayos saliendo de sus manos, su corazón latiendo más rápido, empezó a ver cómo ella se alejaba - te amo- gritó, - no te vayas, por favor-, pero era demasiado tarde.
La tormenta cesó, un grupo de paramédicos estaban tratando de reanimar a ese señor que estaba en el banco de la plaza, la hipotermia por haber estado bajo la tormenta lo había dejado inconsciente, estaba rígido, pero aún tenía vida, llevaba una bolsa a la que estaba abrazado, dentro había una revista de un cómic, en la portada, el personaje principal era una bella mujer que lanzaba rayos por las manos.
- Está reaccionado- dijo el paramédico principal, a la ambulancia.
El abrió los ojos y entre susurros preguntó por ella, nadie entendía lo que pasaba, el sólo repetía que la amaba, y que gracias a ella aún estaba vivo.
FIN
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GRACIAS POR DEDICAR TIEMPO VALIOSO DE TU VIDA A LEERME
Abrazos
Todas las imágenes pertenecen a la autora.