Se sentó en la silla más agotado que nunca, la caminata no había sido tan larga, por esto no entendía lo que realmente estaba ocurriendo; si bien su médico le había recomendado bajar de peso, nunca pensó que el plan dispuesto por la nutricionista hubiese dado resultado tan rápido; la luna empezaba a asomarse y fue a darse un baño, recordó que ella llegaría pronto, no entendía bien porque había decidido atenderlo en las noches.
Caminó hasta su cuarto, abrió las ventanas y un viento frío hizo que las volviera a cerrar inmediatamente, no le gustaban las noches de luna nueva, esa oscuridad le recordaba sus noches de terror de la niñez.
Tocaron la puerta, ella estaba esperando con su actitud tan clásica, tenía esa tez blanca y perfecta, pensó que le vendría bien comer una dieta balanceada para que tomase color.
La hizo pasar y la invitó a tomar un té que ella prometió beber más tarde, se sentaron en la sala, como cada noche desde la consulta, él se acostaba en su viejo sofá, algo de ella le parecía hipnotizante e irresistiblemente atractivo, sintió ese escalofrío extraño cuando ella le pidió que cerrara los ojos para comenzar la sesión, estaba probando una técnica de autosugestión para bajar de peso; se quedó dormido, ella sonrió, una noche más en la que podría alimentarse... le hundió sus colmillos en el cuello, se saboreó al ver la sangre fluir, la sirvió en una copa, la bebió y se fue, al día siguiente él tenía un kilo menos y un paso más hacia la muerte.
GRACIAS POR DEDICAR TIEMPO VALIOSO DE TU VIDA A LEERME
ABRAZOS