El último viaje
Su mano llena de arrugas se aferraba al vidrio por dónde veía a las olas ir y venir, allí anclado estaba el barco en el que había vivido las mejores aventuras de su vida, él sabía que si embarcaba sería su último viaje.
Tardó en llegar al muelle el mismo tiempo que duraban sus recuerdos, paso a paso fue avanzando hasta llegar al camarote asignado, esta vez era más pequeño que el de costumbre, sus ojos ya no distinguían bien las sogas, y el vaivén del barco ya comenzaba a afectar su equilibrio.
Respiraba el salitre y sentía que sus pulmones se llenaban de vida y su alma de nostalgia.
Al entrar al camarote descansó su cabeza sobre la almohada y se quedó dormido. Imágenes de cientos de puertos, luces y celebración, y su mejor recuerdo fue cuando la encontró a ella, justo estaba en ese puerto,callejón oscuro, en una tienda rara y anticuada, le pareció perfecta e hizo todo por tenerla.
Ella siempre había sido suya en silencio. Como un contrabando la había subido al barco, era ley que no podían subir mujeres,pero ¿era ella realmente una mujer? además de haberla descubierto en pleno viaje, otros habrían querido tenerla y era un peligro, el mar a veces saca los más bajos instintos y más si son largos viajes.
Buscó la manera de siempre llevarla con él, siempre fue su más guardado secreto y sonrió al recordar cientos de noches de placer en su compañía, ella siempre supo ser discreta.
Esa mañana, la brisa del mar estaba perfecta cuando subió al barco, tocó con melancolía el timón de madera que sabía nunca volvería a llevar.
El barco zarpó, millas recorridas, iba viendo los delfines que en otro tiempo saludaba con alegría, el mar ya no le parecía tan grande, o era su vista que ya no funcionaba, subió al comedor y se comió una hogaza de pan y una taza de vino, luego subió a la cubierta para sentir el viento en su rostro, divisó una isla lejana donde creyó haber dejado un tesoro.
Esta vez, usando las artimañas de siempre había logrado infiltrarla. Esa noche a pesar de los años trató de hacerla revivir solo para sentir su compañía una vez más, su cuerpo y sus pulmones no lo ayudaron. Nunca había encontrado a alguien real que lo amara, ella en cambio había sido su refugio para no volverse loco en cada travesía; pero no, ella estaba llena de huecos que sus manos ya no lograron reparar, eran como los huecos de su alma, a ella se le escapaba el aire como a él se le estaba yendo la vida de las manos, así que en un acto de valentía la tiró por la borda, esa noche, en ese último viaje bajo las estrellas y el mar.
Autora : Zully Castejón Scott
14/07/2022
GRACIAS POR DEDICAR TIEMPO VALIOSO DE TU VIDA A LEERME
UN ABRAZO
CON AMOR
ZULLY
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