Hola mis amores
Días en que simplemente nos dejamos fluir, hacemos unas fotos, la musa ordena plasmar sensaciones... sin tantos adornos.
SENCILLAMENTE...CON MI MÁSCARA
"Gotas de sudor compartido recorren mi espalda, la luna llena ha sacado los instintos, tu cruzaste los dedos, me querias así... sencillamente con mi máscara.
Que extraordinario la sensación de la brisa en mi piel, claro, un par de tacones altos y negros, un pequeño desfile, unas cuántas órdenes y mis ganas de dominar tus ansias eternamente.
Se abre una ventana, es el viento que desea participar de la fiesta, danza apacible entre nosotros, no se inmuta ante lo que ve, el ha hecho cosas peores.
Mágicamente voy alterando tus sentidos, vestida de eva, nacida para amarte por desición, decidida a llevarte a los extremos del placer, unas cuántas sogas, experimentos que hacen sucumbir el alma.
¿Te gusta? - te pregunto-, mis labios rozan tus orejas y mi lengua se escapa sin pedir permiso, lo que sientes no te deja hablar, supongo entonces que sí... continuemos.
Tomas mi pierna y deseas que tus manos la dibujen, no hay máscaras más allá de mi ombligo, allí todo se muestra en su magnífica sinceridad, tal vez consigas el humedo rocío anhelante de unos cuántos besos.
Tranquilo, vayamos despacio, siempre hay tiempo.
Te levanto poco a poco, pero hasta la altura de mi ombligo, allí estás a la distancia perfecta de mis ganas de gritar, hace tiempo que no te das un banquete como el que te ofrezco, asi... sencillamente con mi máscara.
Se van desdibujando las horas del reloj, tu lengua sabe desaparecer el tiempo, las palabras sobran, los instintos son dueños, la luna brilla y hay algo más fuerte que nosotros que nos obliga a llenar la noche de aullidos y hacerle competencia a los lobos que desean devorar, ya les ganamos...somos los campeones devorando piel.
Bajamos la luz, las sombras clandestinas nos ayudan en el juego, ahora eres tú quién usa las sogas, soy tuya y disfruto tu juego, soy tuya cómo las estrellas al cielo, aunque sepamos que son sólo una ilusión.
Ni los caballos habrían jadeado tanto luego de la maratónica carrera de la que hemos participado, mis muslos sienten la tensión del ejercicio, mi espalda siente el correr de mi sudor, mi cintura en tus manos, tu nectar hirviente y yo colapso de felicidad.
Quietud, noche, vientos y estrellas. Dos cuerpos y un par de sogas, lejanas sonrisas de sastifacción, cansancio y sueños.
Y allí estoy yo, a tu lado... sencillamente con mi máscara.
AUTORA: Zully Castejón Scott.
Fótografías propias de la autora.