Hola Hivers
Amo escribir cuentos, forman parte de mi blog, y de mi vida, pero mis relatos nacen cuando quieren, la musa llega y listo, hay que escribir.
fotografía de mi propiedad
Hoy les vengo a compartir un relato corto que he creado con mucha emoción.
Encuentro cercano del primer tipo.
Está oscureciendo en la ciudad, trato de caminar rápidamente mientras siento que los matices grises del cielo parecieran caer sobre mi espalda. Hay un árbol a mi derecha que parece a punto de caer, más adelante la calle parece estrecharse.
Esta mañana el ambiente me hace sentir nervioso, el aire es húmedo, espeso, siento que quiere asfixiarme, inmediatamente luego de mirar mi reloj, suena la alarma de la ciudad, indicando que hay que refugiarse.
Llegó al refugio más cercano, debo luchar con una puerta metálica pesada para entrar y estar a salvo, lo logro, y dejo caer la puerta tras de mí.
No sé cuánto tiempo ha pasado desde que entré al refugio, quiero abrir la puerta pero es imposible desde adentro, comienzo a angustiarme, el aire se hace poco, busco con mis manos en las paredes algún interruptor que pueda ofrecerme una luz, recorro todo el espacio que no tiene más de 2 metros cuadrados, por fin consigo algo parecido a un interruptor, luego de muchos intentos se enciende una luz muy tenue, logro ver una difusa imagen frente a mí, veo una figura delgada, parece un hombre desnutrido y con poco cuidado, luego me doy cuenta que es un espejo, enfoco bien y veo al lado un cartel que dice:
“Si usted está leyendo esto, se encuentra en uno de nuestros refugios sin salida, medida del gobierno para el control de la población”.