Hola amigos de #hivebookclub, nuevamente estoy con ustedes para compartir y hablar sobre libros y buenas lecturas, agradecido de ser acogido por esta bella comunidad. Aquí les dejo mi propuesta de hoy.
¡Azul y más azul! Este color no se permite el lujo de hundirse en el mundo del olvido, nos recomienda el escritor en uno de sus cuentos como regla fundamental para entrar en su mundo, en su ficción.
Azul o blue en inglés, color de la tristeza, del horizonte, del cielo. Azul celeste, milagro de dios. Azul turquesa, azul pálido, tenebroso. Azul imposible o azul terroso, de polvo del continente negro, de árabe, berebere, fenicio, latín, español, turco, francés, de mezclas de historias contenidas y castradas, de civilizaciones, de islam. Mirada fija hacia la frontera. Tendencia al estatismo que no cambia de color, azul que no cambia a no ser en la fuga. Ese es el sabor que nos deja la traducción de Anderson Calzada Escalona, sobre la base de otra traducción escrita al francés, del original creado por el argelino Merzac Bagtache, periodista y escritor de expresión árabe.
Su libro El eterno azul, del cual cedió los derechos de autor a la editorial Arte y literatura, está compuesto por una decena de cuentos que en muchos casos, están escrito desde lo histórico, lo migratorio, lo fronterizo visto como el límite para escapar del tedio social, económico, cultural y político de una Argelia de los 70, a pocos años de la revolución y sumida en un trance dejado por los 8 años de una sangrienta guerra de liberación y que tras las primeras elecciones generales del mes de septiembre Ferhat Abbas, elegido presidente de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), proclamó la creación de la República Argelina Democrática y Popular, trayendo consigo que cerca de un millón de europeos abandonaran el país, y con ello que el país perdiera a la mayoría de los administradores, empresarios y técnicos.
Para la época, el 70 % de la población se encontraba sin trabajo, aunque existía un profundo sentimiento de solidaridad nacional. Sin embargo la creación de una institucionalidad autoritaria desde la presidencia, trajo consigo el golpe de estado militar del 19 de junio de 1965, liderado por Houari Boumedienne, jefe del Estado Mayor del ejército. Quien en aras de unos objetivos económicos a largo plazo, situó al país en la vía del socialismo nacionalista. En concordancia con ello, se nacionalizan las empresas de prospección, extracción y comercialización de hidrocarburos líquidos y gaseosos, y se presta más atención a las condiciones de vida de la población, así como a la aprobación de una nueva Constitución.
Para esas fechas el Estado Argelino había asumido el rol de conductor de la economía nacional, pero el nivel de vida de la población seguía igual de estancado que antes de la independencia, la principal actividad económica del país seguía siendo la agricultura y la minería, mientras los grandes proyectos económicos gubernamentales no lograban desarrollarse completamente debido a la falta de recursos humanos altamente preparados.
Como consecuencia, a mediados de la década de 1970 proseguía la emigración de obreros argelinos a Francia, buscando en la antigua metrópoli los ingresos que aún no lograban en el país.
De esta forma Merzac, apegado a su historia, nos muestra en sus cuentos, una Argelia convulsa, estancada, y de mucha fe religiosa, representada así en historias de hombres comunes, hombres personajes que muestran la clara influencia de la fe en el islam y sus preceptos a pesar del programa de liberación de la mujer emprendido por el presidente Ben bella entre 1962 y 1965.
El eterno azul, basado principalmente en la realidad de Argelia, significado de tierra de islas, claro de luna en berebere, costa fértil entre el mediterráneo y el Sahara, nos enseña la cultura de este país. El disfrute de la música del reino del al- andaluz, de la poesía árabe y europea, de la forma de la pintura francesa, del amor y la muerte, de la relación con la antigua Unión Soviética, de lo difícil de sobrellevar una vida en París siendo argelino, proveniente de áfrica, continente olvidado.
Hombres que llegan de un país sangrante de invasiones a través de la historia. Musulmanes, españoles, franceses. De un país de orgullos anteriores y sobrevivientes. De historias con personajes sin salida aparente a la cotidianidad insuperable, a no ser por la fuga de cualquier tipo y no necesariamente del país para no terminar en el desamparo.
Cuentos como Toccata, Cesar y Violeta, Última sesión, De aquí y de allá, Esbozo de una sonrisa, Oscar escribe una carta de amor, El tierno y el duro y El eterno Azul son algunos que nos muestran esa necesidad de escape de la realidad, pero todos en sí son un recipiente de la verdad que aquejaba al país desde el agobiante sentir de un mundo que era cambiado para bien pero no con la misma rapidez que el fuego consume una cerrilla y la ciudades pueden ser consumidas en la inercia y la vida de los que la habitan.
En cuanto a sus personajes, Murad, Zorba, Cesar, Saud, Amokrane, Ahmed, Dahmane y otros fundidos en diferentes entornos urbanos y rurales franceses, son muy bien mostrados psicológicamente a partir de las técnicas empleadas por el autor, procedimientos que anuncian una tradición indagatoria de lo social, investigación de la realidad que siempre nos espera, pero esta vez utilizando recursos que van desde lo surrealista hasta lo objetual, de lo escatológico a lo alucinante.
En Merzac, la poética de su obra se teje en un enramado de muros y tierra donde se escarba en la vida de los barrios, las oficinas y las zonas marginadas de las grandes ciudades, en este caso Argel y París.
Otro elemento importante lo reviste el hecho de que el autor se construye junto a su obra, una clara conciencia nacional y literaria, sintiendo la necesidad de la búsqueda de nuevas formas expresivas y con ello lograr transformar el cuento para ese momento histórico. Identificándose en cada uno de sus textos las características de una determinada época, tal vez no con una extrapolación exacta de ella, porque inevitablemente, la interpretación de la misma siempre estará mediada por quien crea y en sus prejuicios y puntos de vistas particulares, pero sí para contribuir con la formación de una idea histórica de lo que representa la literatura en una determinada época.
En lo que respecta a esa afectación que genera, sobre el ciudadano común, la transición de los espacios urbanos, la configuración de unos espacios, casi provincianos a espacios dominados por la necesidad de algo y de la transformación obligatoria Fue junto al tedio, el hilo conductor en muchos de los textos del autor.
Este libro en sí,me ha sabido marcar en lo más profundo porque reúne cuentos que tejen toda una gama de situaciones y de personajes ofuscados o grises, o mejor aún azules, para no decir personajes simplemente en blanco y negro, sobre aquella realidad otra que les tocó vivir.
Hablamos de personajes solitarios, a veces hasta solos de sí mismos, en algunos casos, donde late una vida distinta, un aliento diferente de existencia, dejándose ver a ratos una rara avis convertida en poesía de lo grotesco, de la realidad árabe, de la historia de Argelia que puede ser también la historia de cualquiera de nosotros.
El texto es libre de IA
La portada fue creada en Canvas
Las fotos fueron tomadas por mi teléfono
ENGLISH VERSION
Hello friends of #hivebookclub, I'm with you again to share and talk about books and good reads, grateful to be welcomed by this beautiful community. Here's my suggestion for today.
Blue and more blue! This color doesn't allow itself the luxury of sinking into the world of oblivion, the writer recommends in one of his stories as a fundamental rule for entering his world, his fiction. Blue, or blue in English, the color of sadness, of the horizon, of the sky. Celestial blue, a miracle of God. Turquoise blue, pale blue, gloomy. Impossible blue or earthy blue, of dust from the black continent, of Arabic, Berber, Phoenician, Latin, Spanish, Turkish, French, of mixtures of contained and castrated histories, of civilizations, of Islam. A fixed gaze toward the border. A tendency toward stasis that doesn't change color, a blue that doesn't change except in flight. This is the flavor left by Anderson Calzada Escalona's translation, based on another translation written into French from the original by the Algerian journalist and writer Merzac Bagtache, an Arabic-speaking journalist.
His book The Eternal Blue, for which he assigned the copyright to the publisher Arte y Literatura, is composed of a dozen stories, many of which are written from a historical, migratory, and border perspective, seen as the limit for escaping the social, economic, cultural, and political tedium of 1970s Algeria, a few years after the revolution and immersed in a trance left by eight years of a bloody war of liberation. After the first general elections in September, Ferhat Abbas, elected president of the National Constituent Assembly (ANC), proclaimed the creation of the People's Democratic Republic of Algeria, causing nearly a million Europeans to leave the country and, with it, the loss of most of its administrators, businessmen, and technicians.
At the time, 70% of the population was unemployed, although there was a deep sense of national solidarity. However, the creation of an authoritarian presidential system brought with it the military coup d'état of June 19, 1965, led by Houari Boumedienne, Chief of Staff of the Army. In pursuit of long-term economic objectives, he placed the country on the path of nationalist socialism. In line with this, companies involved in the exploration, extraction, and marketing of liquid and gaseous hydrocarbons were nationalized, and greater attention was paid to the living conditions of the population, as well as the adoption of a new Constitution.
By this time, the Algerian state had assumed the role of driving the national economy, but the population's standard of living remained as stagnant as before independence. The country's main economic activities continued to be agriculture and mining, while major government economic projects failed to fully develop due to a lack of highly trained human resources.
As a result, Algerian workers continued to emigrate to France in the mid-1970s, seeking income in the former metropolis that they were still unable to earn at home.
In this way, Merzac, attached to his history, shows us in his stories a turbulent, stagnant, and religiously faithful Algeria, represented in stories of ordinary men, male characters who demonstrate the clear influence of faith in Islam and its precepts despite the women's liberation program undertaken by President Ben Bella between 1962 and 1965.
The Eternal Blue, based primarily on the reality of Algeria, meaning land of islands, moonlight in Berber, fertile coast between the Mediterranean and the Sahara, teaches us about the culture of this country. The enjoyment of the music of the kingdom of Andalusia, of Arabic and European poetry, of the style of French painting, of love and death, of the relationship with the former Soviet Union, of the difficulties of coping with life in Paris as an Algerian, coming from Africa, a forgotten continent.
Men who arrive from a country bleeding from invasions throughout history. Muslims, Spaniards, French. From a country of former pride and survivors. Of stories with characters with no apparent way out of the insurmountable everyday life, except through escape of any kind, and not necessarily from the country, so as not to end up destitute.
Stories like Toccata, Cesar and Violeta, Last Session, From Here and There, Outline of a Smile, Oscar Writes a Love Letter, The Tender and the Tough, and The Eternal Blue are some that show us this need to escape from reality, but all of them are a vessel for the truth that plagued the country from the overwhelming feeling of a world that was changing for the better, but not as quickly as fire consumes a match, and cities can be consumed by the inertia and lives of those who inhabit them.
As for his characters, Murad, Zorba, Cesar, Saud, Amokrane, Ahmed, Dahmane, and others, fused in different French urban and rural settings, they are very well portrayed psychologically through the techniques employed by the author, procedures that announce a tradition of social inquiry, an investigation of the reality that always awaits us, but this time using resources ranging from the surreal to the object-based, from the eschatological to the hallucinatory.
In Merzac, the poetics of his work are woven into a web of walls and earth, delving into the life of neighborhoods, offices, and marginalized areas of large cities, in this case Algiers and Paris.
Another important element is the fact that the author constructs, alongside his work, a clear national and literary consciousness, feeling the need to search for new expressive forms and thereby transform the story for that historical moment. Identifying the characteristics of a particular era in each of his texts, perhaps not with an exact extrapolation of it, because inevitably, the interpretation of it will always be mediated by the creator and their particular prejudices and points of view, but nevertheless contributing to the formation of a historical idea of what literature represents in a given era.
With regard to the impact that the transition from urban spaces has on the common citizen, the configuration of almost provincial spaces into spaces dominated by the need for something and obligatory transformation, it was, along with boredom, the common thread in many of the author's texts.
This book itself has left a profound mark on me because it brings together stories that weave together a whole range of situations and characters, obscured or gray, or better yet, blue, to avoid simply black and white, about that other reality they lived.
We're talking about solitary characters, sometimes even alone in themselves, in some cases, where a different life beats, a different breath of existence, revealing at times a rara avis transformed into poetry of the grotesque, of Arab reality, of the history of Algeria that could also be the history of any of us.
The text is AI-free
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