Me topé por pura casualidad con una entrevista al escritor mexicano Daniel Saldaña París, en la que hablaba de su último libro, titulado "Los nombres de mi padre", y al escuchar que giraba mucho alrededor de la arquitectura y recorridos urbanos que hacía el protagonista, no pude evitar caer en la tentación de leerla.
La novela tiene una premisa simple, pero no por eso falta de profundidad, ya que gira en torno a la duda, la identidad y la memoria. Camilo, el protagonista, se ha acercado a su madre, Socorro, ya que está ha sido desahuciada, y antes de morir decide compartir mucho de su vida con su hijo, a través de mensaje de voz que le envía constantemente. Y el nombre de Miguel Carnero, un cercano amigo de la juventud de sus padres, sale casi siempre a colación.
En cierto momento, la madre de Camilo se refiere, por error, a Carnero como el padre de este, aunque luego rectifica, y esto con la complicidad de la propia madre, detona una investigación profunda de Camilo sobre Miguel Carnero. Una investigación casi detectivesca que lo lleva a recorrer la vida del que sospecha podría ser su padre, en vez de aquel al que siempre consideró como tal, y que falleció de un infarto cuando él era apenas un dolescente.
Después de seguir los paso de Carnero, desde su infancia, sus estudios y quehacer profesional como arquitecto, y su relación con sus padres y otros conocidos de la época, viaja a Nueva York con la misión de encontrar a quien cree podría ser su hermana, la única hija conocida de Miguel Carnero.
Es desde la ciudad de Nueva York que Camilo nos cuenta de toda su investigación, como inicia, como se desarrolla, y como espera que culmine, ya que su madre está grave y en vez de estar con ella en lo podrían ser sus últimos días, él ha viajado unos días a Nueva York con la finalidad de descifrar el misterio de Miguel Carnero, y el de su propia identidad y origen.
La búsqueda lo lleva a revisar archivos viejos, escuchar testimonios y confrontar recuerdos que nunca había mirado de cerca. Poco a poco, la historia familiar se mezcla con heridas políticas del México de los setenta, cuando sus padres creían que podían cambiar el mundo, y en el centro aparece siempre Miguel Carnero, un idealista obsesivo, y una figura magnética que seducía a quien se le acercaba y que veía en la arquitectura moderna no solo progreso, sino también una herramienta de control y represión de la élites y la maquinaria del capital.
Aparecen referencias a la historia de la arquitectura internacional, y sobre nacional, a lo largo del libro, aderezadas con descripciones de paisaje urbano del México de los años 70's, el México que vivieron sus padres y Miguel Carnero. Hay también vívidas descripciones de su deambular por las calles de Nueva York, mientras busca a quien podría ser su hermana: Ángela Carnero.
El libro se mueve alrededor de la memoria y la identidad todo el tiempo. A través de sus narraciones e investigación, el autor nos presenta la vida de Camilo, sus padres y círculo de amigos, de Miguel Carnero, de Ángela Carnero, y de paso de la época que les tocó vivir, tanto en lo arquitectónico, algo muy interesante del libro, como de lo político y lo social.
Esta narración de múltiples historias, que son parte de una misma en múltiples capas, se nos va presentando como un gran rompecabezas donde las piezas son conversaciones, audios, documentos, entrevistas, publicaciones, recuerdos, y el teléfono de Camilo, siempre pendiente de noticias de y sobre la salud de su madre.
Saldaña París desarrolló el libro con una estructura que alterna tiempos y escenarios todo el tiempo. Y nos tiene yendo y viniendo del presente de la investigación de Camilo, hacia el pasado a través de testimonios y documentos, lo que da a la novela un ritmo muy particular, que combina la introspección con el suspenso, como si estuviéramos explorando un expediente emocional que se va abriendo poco a poco.
La voz narrativa es contenida y clara, se siente actual y es muy accesible, lo que permite conectar con el protagonista, y nos facilita ponernos en su lugar. Por momentos casi se siente como si un amigo te contara su vida y la de su familia, y te confiara la duda que lo carcome por dentro. Y por otros se siente más como un ensayo, sobre todo cuando desarrolla sus reflexiones sobre la política, la arquitectura, la ciudad, e incluso la paternidad y la masculinidad.
El libro no te atrapa súbitamente, sino que te va enganchando poco a poco, pero es de esos libros que al ser como un rompecabezas, no sabes si al poner la última pieza te sacará una sonrisa o una mueca, y en mi caso afortunadamente fue lo primero. El final está bien logrado y cierra bien el círculo de la historia, a la vez que va más allá de lo que uno espera, dada la premisa inicial.
No estoy seguro de que sea un libro para todo el mundo, pero si eres arquitecto definitivamente lo vas a disfrutar. Si te gustan las historias reflexivas, y las historias pausadas y no vertiginosas, también te puede interesar. Pero si eres de quienes quieren un libro que los enganche desde la primera página, y no lo puedan soltar, probablemente no es para ti. A mí me ha parecido un bueno libro, y una muy agradable sorpresa.
Valoración: 3.75 de 5 estrellas.
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