La Habana es memoria que flota, ciudad que nunca se hunde en el olvido.
🌆 Reseña: Érase una vez en La Habana
Carlos Manuel de Céspedes
Leer "Érase una vez en La Habana" es como tender un puente hacia una ciudad que nunca se agota en sus historias. Carlos Manuel de Céspedes nos invita a recorrer la Habana desde la memoria y la imaginación, con un tono que mezcla la nostalgia con la reflexión crítica. No es un libro que se limite a describir calles o personajes: es un viaje íntimo, un relato que convierte la ciudad en símbolo y en espejo de la identidad cubana.
Desde las primeras páginas sentí que la Habana que se despliega aquí es la de los recuerdos compartidos, la de los mitos familiares, la de las leyendas que se transmiten como canciones. Céspedes escribe con una prosa que acaricia y sacude al mismo tiempo: hay ternura en sus evocaciones, pero también una mirada lúcida que no oculta las grietas de la ciudad. Esa combinación es lo que hace que la lectura sea tan cautivadora: uno se siente acompañado por un narrador que ama profundamente su ciudad, pero que no teme mostrar sus contradicciones.
Impresiona, y mucho, la manera en que el autor convierte la Habana en un personaje vivo. No es solo escenario, es protagonista: respira, sufre, sonríe, se transforma. Cada rincón tiene una historia, cada gesto se convierte en metáfora. Y yo, como lector, me descubrí caminando esas calles, escuchando esas voces, reconociendo en ellas la persistencia de una memoria que se niega a desaparecer.
La obra también es un ejercicio de diálogo con la historia. Céspedes no escribe desde la distancia, sino desde la cercanía de quien ha vivido y sentido la ciudad en carne propia. Sus relatos se entrelazan con la memoria colectiva, con los símbolos que definen a Cuba y a los cubanos. Hay en sus páginas un intento de rescatar lo que se pierde, de fijar en la palabra aquello que el tiempo amenaza con borrar.
Creo que aquí, en Hivebookclub, este libro tiene un valor especial. No es una obra que se lea en silencio: es una obra que pide ser comentada, discutida, compartida. Los lectores cubanos encontrarán en ella un espejo de sus propias nostalgias, un recordatorio de que la ciudad es también un estado del alma.
Al cerrar el libro me quedé con la sensación de haber escuchado una confidencia, de haber participado en un relato que me incluye aunque no haya nacido en esa Habana. "Érase una vez en La Habana" es, en definitiva, un canto a la memoria y a la identidad, una invitación a mirar la ciudad no solo como espacio físico, sino como territorio emocional. Y en la serie Rutas de papel esta reseña quiere ser puente hacia esa lectura, invitación a que cada lector se acerque a la Habana de Céspedes y descubra en ella la fuerza de la palabra que rescata y que permanece.
“La Habana es un relato que nunca termina, una ciudad que se reinventa en cada memoria.”
Portada del libro: Foto propia