El miedo se instala en la arena, pero la palabra lo desarma con su fuego secreto.
🌌 Reseña: “La maldita circunstancia del miedo en todas partes”
Roswel Borges
Leer este libro ha sido como entrar en un laberinto de espejos donde cada reflejo me devuelve una emoción distinta. Roswel Borges escribe desde la herida, desde la memoria y desde la sombra, y lo hace con una intensidad que no permite al lector permanecer indiferente. “La maldita circunstancia del miedo en todas partes” es un título que ya anuncia su tono: un viaje poético hacia lo más profundo de la fragilidad humana, hacia la soledad, la patria, el exilio interior y la persistencia del dolor.
Lo primero que me atrapó fue la textura del lenguaje. Roswel no se conforma con nombrar: desgarra las palabras, las multiplica, las convierte en imágenes que se superponen como capas de arena y mármol. Cada poema es un territorio donde conviven la violencia y la ternura, la desesperanza y la resistencia. Al leer, sentí que estaba frente a un performance literario, un acto de confesión que se despliega en versos largos, torrenciales, casi incontrolables.
La presencia de referencias culturales y literarias —Jim Morrison, Alejandra Pizarnik, Avellaneda, Benedetti, Borges, Lorca— no es un adorno, sino un diálogo. Borges conversa con esas voces, las convoca para que acompañen su propio testimonio. Esa intertextualidad convierte el libro en un tejido donde la poesía contemporánea se enlaza con la tradición, y donde el dolor personal se universaliza.
Uno de los ejes más potentes de la obra es la relación con la isla. La isla aparece como espacio físico y simbólico: es patria, es cárcel, es memoria, es espejo. El poeta habla de manglares, de barcos de papel, de la soledad de los romerillos, de la patria que llora en la basura. Cada imagen es un golpe, una revelación de cómo el miedo y la nostalgia se incrustan en la geografía íntima. Yo, como lector, me descubrí recorriendo esas islas interiores, reconociendo en ellas mis propias preguntas sobre pertenencia y desarraigo.
La obra también se adentra en la experiencia del cuerpo: la sangre, las costillas, las heridas, los relojes que perforan las manos. Es un cuerpo que sufre, que se desgarra, pero que al mismo tiempo se convierte en soporte de la palabra. Esa corporalidad extrema hace que la lectura sea visceral: no se trata solo de comprender, sino de sentir.
Lo que más me conmovió fue la insistencia en la soledad. Roswel repite, redefine, multiplica la idea de la soledad: no es tatuaje, no es blues, no es mordida, no es párpado. Es otra cosa, indefinible, pero presente en cada verso. Esa exploración me hizo pensar en cómo la poesía puede ser un espacio para nombrar lo innombrable, para dar forma a lo que escapa a las definiciones.
En Hivebookclub, este libro merece ser leído y comentado porque no es una poesía complaciente: es una poesía que desafía, que incomoda, que obliga a detenerse y a pensar. Roswel nos entrega un testimonio que es al mismo tiempo personal y colectivo, íntimo y político. Su escritura es un acto de resistencia contra el silencio, contra la indiferencia, contra el miedo que se instala en todas partes.
Al cerrar el libro, me quedé con la sensación de haber atravesado un territorio salvaje, doloroso, pero necesario. “La maldita circunstancia del miedo en todas partes” es un libro que no se olvida, porque sus imágenes se quedan tatuadas en la memoria del lector. Y en la serie Rutas de papel, esta reseña quiere ser invitación a entrar en esa red poética, a dejarse atrapar por la intensidad de Roswel Borges y a descubrir que, incluso en medio del miedo, la palabra sigue siendo un acto de vida.
📖 Fragmento destacado
“La patria llora en la basura buscando su foto de Patria seductora.”
Este verso es uno de los más intensos del libro: la patria convertida en desecho, en reflejo roto, en memoria que se confunde. Rosw logra que la imagen sea al mismo tiempo política y personal, un grito que atraviesa la intimidad y la colectividad.
🌌 Al terminar "La maldita circunstancia del miedo en todas partes", quedé con la sensación de haber atravesado un territorio de espejismos y heridas, de haber escuchado una voz que no se calla aunque tiemble. Roswel Borges nos entrega una poesía que no busca consuelo, sino verdad: una verdad áspera, fragmentada, pero necesaria. Su escritura es un acto de resistencia contra el silencio y contra el miedo que se instala en cada rincón de la vida. En la serie Rutas de papel, este libro se convierte en testimonio y espejo, invitando a los lectores de Hivebookclub a entrar en la red de sus imágenes y a descubrir que, incluso en medio de la sombra, la palabra sigue siendo un gesto de vida, un barco de papel que se niega a hundirse.
Portada del libro: Foto propia