📸 Rolando Escardó (Camagüey, 1925 – La Habana, 1960)
Poeta cubano de voz intensa y comprometida. Su obra, marcada por la revolución, la culpa y la búsqueda de sentido, se inscribe en una generación que vivió la transformación política y espiritual de la isla. Isla es uno de sus textos más emblemáticos: una confesión desgarrada donde el hablante se reconoce culpable y habitante de una geografía que es también destino. Escardó murió joven, pero dejó una poesía que sigue resonando como testimonio de la conciencia cubana en tiempos de ruptura y esperanza.
ISLA
Esta isla es una montaña sobre la que vivo.
La madre solemne
empujó hacia los mares estas rocas.
En el tiempo desconocido que no se nombra
en el límite que no se escribe
sucediéndose los deslaves
las profundas grietas:
—gargantas hasta los fuegos blancos—
llega la hora de mi nacimiento en esta isla:
—Planeta ardiendo en el cielo—
llega la hora de mi nacimiento
y también la de mis muertes
pues al mundo he venido a instalarme.
¿Por qué esos labios se abren como túneles a los que no bajo?
sé que el hombre es un rumbo que se instala
sé estas cosas y otras más que no hablo
pero yo puedo darme con los dos puños en el pecho
feliz de esta revolución que me da dientes
aunque de todo soy culpable
de todas esas muertes soy culpable
y no me arrepienten los conjuros
que en el triángulo de fuego he provocado.
Yo soy el gran culpable
mi delito no puede condenarlo sino Dios
y aún ni el mismo Dios pudiera
(vosotros no lo sabéis
pues ni siquiera los colores de la bandera
os sugieren
vosotros no lo entenderéis)
y esto se quedará como un poema más en la tiniebla
como el ruido de palabras del viento que me arrastra
aunque sea la estrella del alba
pues de todas estas cosas os burlaréis
hermanos
más allá del deseo de vuestras convicciones
en la trama creada para mi deleite
pero yo sólo sé
pero yo sólo estoy seguro
pero yo mismo lo he vivido de mis muertes y nacimientos
¿y cómo puedo yo mismo así negarme
cómo podría yo mirar al Sol y no cegarme?
Pero lo que importa es la Revolución
lo demás son palabras
del trasfondo
de este poema que entrego al mundo
lo demás son mis argumentos.
No creáis en mis palabras
soy uno de tantos locos que hablan
y no me comprenderéis
no creáis en mis palabras
esta isla es una montaña
sobre la que vivo…
🌴📜 "Isla" no es solo una meditación existencial: es un espejo que, leído hoy, dialoga con la Cuba en crisis sistémica, con sus fracturas sociales y su agotamiento histórico.
🌅 Un poema que late en presente
"Isla" es un texto que se abre como confesión y se cierra como manifiesto. La voz poética se reconoce culpable, se golpea el pecho, se declara parte de una revolución que le da dientes, pero también lo condena. Escardó escribe desde la tensión entre identidad y culpa, entre nacimiento y muerte, entre la isla como geografía y como destino.
🇨🇺 La isla como herida y mito
La imagen inicial —“esta isla es una montaña sobre la que vivo”— nos recuerda que Cuba es más que un territorio: es una carga, una elevación que pesa sobre quienes la habitan. La “madre solemne” que empuja las rocas hacia el mar es la historia misma, esa fuerza que ha moldeado generaciones con revoluciones, promesas y desengaños.
Hoy, en medio de la crisis sistémica, esa metáfora se vuelve aún más punzante: la isla como montaña es también la isla como obstáculo, como encierro, como espacio donde cada nacimiento lleva consigo una muerte simbólica.
🖋️ La confesión como arma
El poema se construye en verso libre, con repeticiones que funcionan como golpes de conciencia: “yo soy el gran culpable”, “no creáis en mis palabras”. La voz se desdobla entre lo íntimo y lo colectivo, entre la confesión y la advertencia.
Las imágenes son volcánicas: grietas, fuegos blancos, triángulos de fuego. La isla no es paisaje idílico, es territorio desgarrado, marcado por la violencia de la historia. La revolución aparece como fuerza ambivalente: da dientes, pero también culpa y condena.
🤔 Identidad fracturada
El hablante se reconoce como culpable de muertes y conjuros, como parte de un destino colectivo que lo supera. La identidad no es libre elección, es imposición histórica. En la Cuba actual, esta fractura se refleja en la sensación de vivir atrapados entre la memoria heroica y la precariedad cotidiana.
💔 La dualidad del ser y la revolución
El verso “el hombre es un rumbo que se instala” sugiere que la vida se fija en un destino, pero ese rumbo está condicionado por la revolución, por la historia. El poema denuncia la tensión entre el individuo y el colectivo, entre la voz personal y la narrativa oficial.
🔒 Libertad y aislamiento
La isla como montaña es metáfora del aislamiento. Rodeada de mar, pero encerrada en sí misma, Cuba aparece como espacio de belleza y de encierro. Hoy, en medio de apagones, migraciones masivas y crisis económica, esa metáfora se vuelve literal: la isla es cárcel y refugio, condena y raíz.
🌈 Diálogo con la Cuba actual
"Isla", de Rolando Escardó no es solo un poema de introspección. Es un testamento que, leído en el presente, revela la continuidad de la crisis cubana: la culpa colectiva, la revolución como promesa incumplida, el aislamiento como destino.
En la Cuba de hoy, marcada por la escasez, la migración y el desencanto, el poema resuena como advertencia y espejo. La voz que se declara culpable y que insiste en que “lo que importa es la Revolución” nos recuerda la persistencia de un discurso que ya no convence, pero que sigue pesando sobre la vida cotidiana.
"Isla" es, entonces, un poema que se recontextualiza como crónica de la crisis sistémica: un texto que habla de la fractura entre mito y realidad, entre palabra y sobrevivencia. Y en esa fractura, nos invita a pensar nuestra propia isla interior, esa montaña que cargamos cada día.