Hello dear readers of Hive Book Club.
History remembers great massacres: the French Revolution, the Holocaust, the attack on Pearl Harbor, among others. Dismembered bodies, beheadings, wartime hatred. Blood that calls for more bloodshed. But History often forgets that souls also bleed.
An emotional slaughter unfolds in the celebrated novel Dangerous Liaisons by Pierre Choderlos de Laclos.
My restored edition has lost its cover. It features an engraving of Pierre Choderlos de Laclos and a prologue by Edmundo Desnoes.
Written as an epistolary exchange involving aristocrats of varying ages and moralities, this work remains as alive today as it was in its time (1782).
Why does it endure? In my view, the work spectacularly illuminates the diverse facets of an emotion we’ve all suffered: Love-Hate.
Choderlos de Laclos did not invent the trope of enemy-lovers, but he elevated it to an Olympian peak difficult to surpass.
Love-hate possesses the allure of all vicious things: the femme fatale, religious fanaticism, the hunger for power, sadomasochism in all its variations.
We see how this hybrid sentiment manifests in all the main characters:
The Marquise de Merteuil is a scorned woman seeking revenge on her lover. Her friend, the Vicomte de Valmont, behaves as a classic Don Juan for whom women are disposable objects of pleasure—yet he makes an exception and falls in love.
The Marquise’s first target for revenge, young Cécile Volanges, evolves from an innocent novice to one swiftly schooled in the hypocrisy underpinning her society.
Finally, there is the Présidente de Tourvel, a virtuous and sensitive woman who commits the grave mistake of trusting a devil disguised as an angel.
The "terrible" Letter XX, where the Marquise makes her wager with the Vicomte
Among these four principal characters, love-hate dons its many disguises, culminating in a transparent bloodbath within their souls. An emotional collapse the reader gradually breathes in through 175 exchanged letters.
Today, few may die for love. We’re accustomed to "flow," recycling, moving on—to clinging neither to anyone nor anything. But in an era like the 18th century, so saturated with idealism and betrayals (which gripped hearts with claws and fangs), it was unsurprising for people to literally die of heartbreak when scorned by their great love.
Thus, the novel’s denouement is utterly credible. If you’re a sharp, intelligent person who sheds all reservations to trust another completely—only to discover they’ve toyed with your emotions and expectations like a child’s game—a sea of poison will open inside you, drowning you beyond rescue.
Today we have safeguards: psychologists, analysts. "Leave toxic relationships," "Love yourself," "Build self-esteem," "Empower yourself," and a million other tips, self-help manuals, online counselors, and TV shows that might pull you from darkness. But before Freud, humanity had only priests and the Bible—which scarcely illuminate the tangled web we call eroticism.
Another period engraving (related to Letter X), followed by a rich study by Martin Turnell
Dangerous Liaisons remains vital and pulsating because love-hate still lives among us, wielding all manner of tricks and masks. Little wonder that after publishing his great novel, Choderlos de Laclos was read in all aristocratic circles—yet no one invited him home or to their salons. The reason is plain: long before Freud, he painted in meticulous detail the terrible demon we all suffer. Don’t you too love-hate someone or something intensely? But... do you want it known? No one—neither in the 18th century nor now—wishes their secret revealed.
Yet fear not, reader. Invite Choderlos de Laclos into your home. Open the pages of Dangerous Liaisons, read all 175 letters. Live and die alternately. You’ll see how swiftly time passes. But beware the bloodbath! For across centuries, souls bleed and may splatter you.
EN ESPAÑOL
Un baño de sangre de las almas
Hola amigos lectores de Hive Book Club.
La Historia recuerda las grandes carnicerías. La Revolución Francesa, el Holocausto, el ataque a Pearl Harbor, entre otras. Cuerpos desmembrados, decapitados, odio de guerra. Sangre que llama a más derramamientos de sangre. Pero a menudo la Historia olvida que las almas también sangran.
Una carnicería de índole emocional ocurre en la célebre novela Amistades peligrosas, de Pierre Choderlos de Laclos.
La edición que poseo, restaurada, perdió la cubierta. Tiene un grabado de Pierre Chordelos de Laclos, y el prólogo de Edmundo Desnoes
Escrita como un intercambio epistolar en el que intervienen aristócratas de diversas edades y moralidades, esta obra sigue tan viva como en su época (1782).
A qué se debe la trascendencia? A mi juicio, la obra hace estallar en una pirotecnia fascinante, las diversas facetas de un sentimiento que todos alguna vez hemos padecido: el Amor-Odio
Choderlos de Laclos no inventó el tópico de los enemigos-amantes (enemy-lovers), pero sí lo elevó a una cumbre olímpica difícil de superar.
El amor-odio tiene el atractivo de todas las cosas viciosas: la femme fatal, el fanatismo religioso, el hambre de poder, el sadomasoquismo en todas sus variables.
Sabemos cómo se manifiesta este sentimiento híbrido en todos los personajes protagónicos:
La Marquesa de Merteuil es una mujer despechada que quiere tomar venganza de su amante. Su amigo, el Vizconde de Valmont se comporta como el típico don Juan para quiénes las mujeres son objetos de gozo, desechables. Pero hace una excepción y se enamora.
El primer objetivo de venganza de la marquesa, la jovencita Cecilia Volanges, evoluciona como la inocente novicia que recibe un cursillo rápido sobre la hipocresía con que se configura su sociedad.
Finalmente está la Presidenta de Tourvel, mujer virtuosa y sensible que comete el enorme error de creerle al demonio disfrazado de ángel.
La "terrible" carta XX, donde la Marquesa hace su apuesta con el Vizconde
Fundamentalmente entre estos cuatro personajes principales tenemos al amor-odio adquiriendo sus diversos disfraces. Lo cual culmina en una carnicería de sangre transparente dentro de sus almas. Un colapso emocional que el lector va respirando poco a poco a través de 175 cartas cruzadas.
Es posible que en la actualidad nadie muera por amor. Estamos acostumbrados al flow, al reciclaje, a pasar página, a no aferrarnos a nadie ni a nada; pero en una época como lo fue el siglo XVIII, tan repleto de idealismos y traiciones, (que se aferraban a los corazones con garras y colmillos), no resultaba extraño que la gente muriera, literalmente, al ser despreciados por el amor de su vida.
Es por ello completamente verosímil el desenlace de esta novela. Si eres una persona muy inteligente y aguda, y te despojas de todas tus reservas y recelos para confiar plenamente en otro; pero de repente descubres que ese otro ha estado jugando con tus emociones y expectativas, semejante a un juego de niños, en tu interior se va a abrir un océano de veneno en el que vas a ahogarte irremediablemente.
Hoy tenemos la salvaguarda de psicólogos y analistas. "Aléjate de las relaciones tóxicas", "Ámate a ti mismo" "Levanta tu autoestima" "Empodérate" y un millón de consejos, manuales de autoayuda, consejeros en línea y programas de televisión que pudieran tener el buen efecto de sacarte de la oscuridad. Pero antes de que llegara Freud, la humanidad solo contaba con el sacerdote y la Biblia, que muy poco ilustran sobre esa telaraña complicada que conocemos como erotismo.
Otro grabado de la época (relativo a la Carta X), seguido por un jugoso estudio de Martin Turnell
Amistades peligrosas sigue vigente y latiendo porque el amor-odio todavía vive entre nosotros usando todo tipo de artimañas, vistiendo todo tipo de máscaras. No es extraño que Choderlos de Laclos, después de publicada su gran novela, fuese leído en todos los círculos sociales de la aristocracia, pero nadie lo invitaba a su casa, a sus tertulias. Es obvio. Él, antes que Freud, pintó con todo detalle a este duende terrible que todos padecemos. ¿Acaso no odias-amas tú intensamente a algo o alguien?, pero... uieres que se sepa? Nadie, ni en el siglo XVIII, ni ahora, desea que se conozca su secreto.
Pero no te amedrentes, lector, con lo que he dicho. Invita a Choderlos de Laclos a tu casa, abre las páginas de Amistades peligrosas, lee las 175 cartas. Vive y muere alternativamente. Verás qué rápido pasa el tiempo. Ahora bien: ¡cuidado con el baño de sangre! pues a través de los siglos las almas sangran y pueden salpicarte.