Hello, #HiveBookClub friends!
Codes of honor among criminals never go out of style. Last year, in 2024, the film Dungeons & Dragons: Honor Among Thieves won the Hugo Award (for Best Screenplay) given by the American Science Fiction and Fantasy Writers Association. And deservedly so, I must add.
Yes, such codes of honor endure. Similar to the musketeers' motto, "All for one and one for all," underworld rogues might add: "...and all against them"—meaning the victims of crime.
For its exploration of ethics among criminals, we should revisit (and laugh with) the novella Rinconete y Cortadillo, a "minor" work by Miguel de Cervantes. Personally, I found it far more entertaining and enlightening than Don Quixote.
This edition belongs to my friend . I didn’t borrow it, okay? lol
In broad strokes, it tells the adventures of two teenagers, Pedro del Rincón ("Rinconete") and Diego Cortado ("Cortadillo"), who meet at an Andalusian inn. After robbing a muleteer, they flee to Seville, where they’re recruited by the criminal brotherhood of Monipodio. Under this colorful character’s command, the boys take part in thefts and scams while observing the "respectable" workings of the organization: thieves attend Mass, uphold absurd "Christian" codes of ethics, and Monipodio acts as a peace judge. Did it inspire Oliver Twist? Hmm. Something similar.
Summarized like this, the plot might not seem groundbreaking—no different from a Saturday night popcorn flick. But beware! Cervantes was a master painter of the reality he suffered (and enjoyed) firsthand. His skill in satirizing legal hypocrisy through rituals that parody legitimate institutions is unmatched.
For example, in Monipodio’s brotherhood, the avispones ("hornets") are elderly lookouts who scout houses for weak spots to drill holes and facilitate robberies. Yet they’re "very honorable, upstanding, and reputable, God-fearing men with clear consciences who hear Mass daily."
"We have more rules: we pray the Rosary spread across the week, and many of us don’t steal on Fridays or consort with any woman named Mary on Saturdays."
Also in Monipodio’s gang, the old woman Pipota tends to her saints with devotion—a practice she’d never skip "even in snow or blizzards"—though she obviously pays for the votive candles with stolen money. The prostitutes Escalanta and Gananciosa show similar religious piety, worshipping Saint Michael, Saint Blaise, and Saint Lucy: patron saints of healing (throat and eyes).
Its brevity makes it readable in just a few hours.
Their price list? Very affordable for all upstanding citizens:
- 30 ducats for a 14-stitch stab wound
- 50 escudos for a minor slash
- A beating: 1 escudo per blow
- And just 20 escudos for an "espanto" (death threat)!
They also offer noble services like cuckoldry pranks, smearing dung, staged riots, and publishing libel, among others. Who could resist?
I recall a historian friend once showing me a price list from unionized prostitutes in 1950s Cuba. Those prices were affordable too—though the services differed, lol.
Ah, let’s not forget criminal bureaucracy and its ledger. Monipodio keeps an account book noting theft dates/victims, "taxes" paid for protection, and fines for members breaking "rules" (e.g., stealing outside their zone).
His role as leader extends to mediating conflicts. When ruffians Repolido and Maniferro threaten to brawl, Monipodio urges reconciliation. They shake hands, then share a dance to improvised instruments.
Pure imagination from the Manco de Lepanto?
Let’s remember: Cervantes was jailed in Seville’s Royal Prison in 1597 for tax irregularities. There he observed the criminal underworld he portrays—organized thieves, absurd codes, and corruption.
He also had direct contact with Algerian crime. During his captivity in Algiers (1575–1580), he lived among renegades and criminals, and he remained an honorable fugitive: after four escape attempts, he took responsibility each time.
Monipodio’s brotherhood isn’t mere literary fantasy—it mirrors the grotesque hierarchies Cervantes witnessed firsthand.
Lastly, as content creators, we shouldn’t overlook the criminal jargon. Its constant use creates a hilarious atmosphere, much like the Newspeak George Orwell darkly humorized in 1984. In Rinconete, pseudo-religious terms abound: thieves are "brothers," meetings are "chapters," criminal initiation is a "novitiate," and crimes are "obligations."
Hola, amigos de #HiveBookClub
No pasan de moda los códigos de honor entre criminales. El pasado año 2024 la película Dungeosn and dragons: Honor entre ladrones obtuvo el Premio Hugo (en el apartado al mejor guión) que concede la Sociedad Americana de Escritores de Ciencia ficción y Fantasía. Muy merecidamente, debo añadir.
Sí, no pasan de moda tales códigos de honor. Semejante al lema de los mosqueteros: "Unos para todos y todos para uno", los pícaros del hampa tal vez incluirían: "...y todos contra ellos", o sea, las víctimas de la delincuencia.
Por el motivo de manejar una ética entre criminales, hay que volver a leer (y reírnos) con la noveleta Rinconete y Cortadillo, una obra "menor" de Miguel de Cervantes, pero que a mí en particular me resultó mucho más divertida y educativa que Don Quijote.
Esta edición pertenece a mi amigo . No la tomé prestada, ¿ok?, jjj
A grandes rasgos, cuenta las peripecias de dos adolescentes, Pedro del Rincón ("Rinconete") y Diego Cortado ("Cortadillo"), quienes se conocen en una venta andaluza. Después de robar a un arriero, huyen a Sevilla, donde son reclutados por la cofradía criminal de Monipodio. Bajo el mando de este pintoresco personaje, los dos chicos participan en hurtos y estafas mientras observan el funcionamiento "respetable" de la organización: los ladrones asisten a misa, guardan absurdos códigos de ética "cristiana", mientras Monipodio actúa como juez de paz. ¿Inspiró Oliver Twist? Hmm. Algo semejante.
La trama así resumida puede no parecer la gran cosa, nada distinta a una película sabatina de entretenimiento. Pero, ¡cuidado! Cervantes fue un gran pintor de esa realidad que sufrió (y disfrutó) en carne propia.
Es inigualable su habilidad para satirizar al tramposo legal mediante rituales que parodian instituciones legítimas.
Por ejemplo, en la cofradía que dirige Monopodio los avispones son unos ancianos vigilantes que se dedican a observar los puntos débiles de las casas con el propósito de practicar agujeros y facilitar los atracos. No obstante son “muy honrados, y de buena vida y fama, temerosos de Dios y de sus conciencias, que cada día oían misa”
"Tenemos más: que rezamos nuestro rosario, repartido en toda la semana, y muchos de nosotros no hurtamos en día viernes, ni tenemos conversación con mujer que se llame María el día sábado".
También en la cofradía de Monipodio, la vieja Pipota atiende a sus santos con devoción, práctica que no abandonaría “ni aunque nevase o ventiscase”, aunque es obvio que paga las velas encendidas con el dinero robado. Igual piedad religiosa manifiestan las prostitutas Escalanta y Gananciosa, adoradoras de San Miguel, San Blas y Santa Lucía: santos patronos de las curaciones (garganta y ojos)
Por su brevedad puede leerse en unas pocas horas
¿Sus tarifas y listado de precios? Bien asequibles para todos los honrados ciudadanos: 30 ducados por una puñalada de 14 puntos. Por una cuchillada menor, 50 escudos; un apaleamiento: 1 escudo por cada palazo. ¡Y solo 20 escudos por un “espanto” o amenaza de muerte! También ofrecen los nobles servicios de clavazón de cuernos, untos de estiércol, alborotos y publicación de libelos, entre otros. ¿Quién no caería en la tentación?
Recuerdo que un amigo profesor e investigador de Historia, en una ocasión me enseñó un listado de precios que ofrecía el sindicato de prostitutas en Cuba durante los años 50. Los precios también eran asequibles, aunque los servicios eran otros, jjj.
Ah, y no hay que olvidar la burocracia del crimen y su libro de registros. Monipodio lleva un libro contable donde anota las fechas y víctimas de robos, los "impuestos" pagados por protección, las multas a miembros por incumplir "normas" (por ejemplo: robar fuera de su zona).
Su función como líder de la cofradía se extiende a buscar y poner paz entre los miembros que se pelean entre sí. A los rufianes Repolido y Maniferro que amenazaban con tener una riña, Monipodio los incita a reconciliarse, dándose las manos y luego compartiendo una danza al son de unos instrumentos musicales improvisados.
¿Imaginación humorística del Manco de Lepanto?
No hay que olvidar que Cervantes estuvo preso en la Cárcel Real de Sevilla durante 1597 por irregularidades relacionadas con los impuestos. Allí observó el submundo criminal que retrata: ladrones organizados, códigos absurdos y corrupción.
Además, tuvo contacto directo con el hampa argelina. Durante su cautiverio en Argel (entre 1575-1580), convivió con renegados y delincuentes, y siempre fue un fugitivo honorable, pues tras los cuatro intentos de fuga, asumió en cada ocasión la responsabilidad del delito.
No es pura imaginación literaria la cofradía de Monipodio que refleja esas jerarquías grotescas que el famoso escritor español pudo apreciar como testigo presencial.
No quisiera pasar por alto otro aspecto que atañe a nosotros, los creadores de contenido: la jerga criminal, que por su uso constante logra una atmósfera muy divertida para el lector. La Neolengua que desarrolló George Orwell con mucho humor negro en su extraordinaria novela 1984, aparece en Rinconete y Cortadillo como lenguaje pseudo-religioso: Llaman "hermanos" a los ladrones, "capítulo" a las reuniones, “noviciado” a la iniciación delictiva y "obligaciones" a los crímenes.
Pues nada, en este mundo nuestro donde la corrupción se normaliza, los valores se invierten y lo ilegal se rige por reglas "formales", conviene revisitar a este clásico de la literatura universal y reírnos con una comedia criminal tan profunda y divertida como cualquier buena película.
Feliz lectura hivers!