"La confianza es una forma de esperanza".
Esa frase me dejó reflexionando, del libro "Confianza", de Paul de Jaegher.
Sólo he leído 2 páginas del primer capítulo y ya quiero compartir varias reflexiones. Sobre todo ahora que descubrimos que la economía actual se basa en la confianza entre individuos (políticos, empresarios, etc. ahora que se puso de moda la pelea por Twitter, X, de Elon Musk y Trump) y la confianza entre entidades (empresas, países, etc.)
Cuando la confianza y esperanza se tambalea los mercados se vuelven un caos.
Llendo un poquito más a la raíz de estas 2 palabras, la confianza viene de uno mismo; la esperanza viene del exterior.
Ambas se necesitan.
La esperanza te anima a seguir.
La confianza te da dirección y fuerza.
Pero la esperanza, por sí sola, puede quedarse en eso: un deseo. Ahí es donde entra la confianza. Cuando confías, en ti mismo, en el proceso, en la vida o incluso en algo más grande, la esperanza se vuelve más firme. Ya no solo esperas que algo bueno pase: crees que tienes lo necesario para lograrlo.
Y si lo piensas, cada paso que das hacia tus metas lleva un poco de ambas. Incluso en los días grises, puedes tener esperanza. Y con cada pequeño avance, puedes alimentar tu confianza.
Hoy, más que nunca, necesitamos ambas.
No perdamos la esperanza, para que no perdamos la confianza que nos alimenta a seguir.
Hace tiempo perdí la esperanza y por lo tanto la confianza en un proyecto que tenía más de 10 años construyendo, hoy entiendo muchas cosas de lo que pasó, y aunque sólo trabaje en mi confianza me hacía falta la esperanza.
Hoy tengo la esperanza de que la comunidad de Hive seguirá creciendo. Y con ello todos juntos.
Gracias por leer.
Feliz día!