Durante los últimos meses me he encontrado, sobre todo en páginas de literatura, con fragmentos de los escritos de Alejandra Pizarnik. Empecé a notarla por su manera particular de escribir y lo que leía me cautivaba tanto que me motivé a buscar sus libros. En mi búsqueda por la web di con uno titulado «La condesa sangrienta», y sin pensarlo dos veces lo descargué.
Tengo que decir que iba buscando algo tipo poético, con temáticas de dolor o desamor, y que no esperaba conseguirme con un libro suyo de terror. Queriendo ver cómo se desenvolvía en esta área para finalmente conocer un poco más de su pluma, lo comencé a leer de inmediato y realmente no tomó mucho tiempo, puesto que este libro es sumamente corto. En esta publicación quisiera escribirles un poco sobre él.
La condesa sangrienta - Alejandra Pizarnik
«Sentada en su trono, la condesa mira torturar y oye gritar. Sus viejas y horribles sirvientas son figuras silenciosas que traen fuego, cuchillos, agujas, atizadores; que torturan muchachas que luego las entierran. Como el atizador o los cuchillos, esas viejas son instrumentos de una posesión. Esta sombría ceremonia tiene una sola espectadora silenciosa.»
Este libro fue escrito en 1966 y tiene nada más que 60 páginas, como mencioné en un principio, es breve. Cuenta con 12 capítulos y es muy rápido de leer, si se dispone de tiempo en pocas horas se puede acabar.
Tengo entendido que la autora se basó en La comtesse sanglante, de Valentine Penrose, para escribir este libro. Lo mejor de todo (a mi parecer) son las ilustraciones que acompañan sus páginas, espeluznantes y plagadas de detalles, creadas por Santiago Caruso. De verdad que quedé encantada con su arte.
De qué trata
La condesa Erzsebét Báthory es una mujer despiadada, que manda infligir todo tipo de torturas a las jóvenes, mientras contempla cómo perecen después de largas horas de castigo. Esto con el fin de bañarse en su sangre, porque cree que de este modo no podrá envejecer. Aunque sus sirvientas raptan y matan por órdenes suyas, es a ella a quien se le acredita el asesinato de 650 jóvenes. ¡Qué cifra más escalofriante! ¿Lo que es peor? Esta mujer en realidad existió.
Vivió en un castillo de Hungría, donde tuvo una vida aparentemente normal hasta que empezó a matar para practicar rituales con las torturas y la sangre de sus víctimas. En este libro Pizarnik nos relata que toda su familia era poderosa y despiadada, por lo que era de esperarse que esta mujer también lo fuera.
En cada capítulo podemos encontrar un método de tortura utilizado para asesinar a estas jóvenes, ilustraciones que acompañan el texto y hechos que nos van adentrando superficialmente a la vida de la condesa y cómo esta termina.
Mi opinión
Pensaba encontrarme con una historia creativa, con un relato que narrara a fondo acerca de la condesa, sus sirvientas y sus víctimas, que me mostraran diálogos, acciones y sentimientos, pero me encontré con algo totalmente diferente. Este libro está narrado de forma muy superficial, contiene lo necesario acerca de las torturas y lo demás lo deja a la imaginación.
Me pareció interesante leer acerca de todas esas torturas extrañas y terroríficas, me gustó conocer a este personaje sangriento, pero realmente no sentí que iba hacia ningún lado con este libro. No era lo que esperaba encontrarme y definitivamente si continúo leyendo a Alejandra Pizarnik sería por los fragmentos antes mencionados y no por este libro, que aunque no me desagradó del todo, tampoco me causó nada. Fue como leer un informe o algo por leer y ya.
Debo recalcar que gracias a él me enteré de esta condesa, que como mencioné existió realmente, y aunque fue condenada por raptos y asesinatos, incluso se baraja la posibilidad de que todo se tratase de una incriminación.
Una de las cosas que más disfruté de este libro fueron las ilustraciones, que ambientaron bien sus páginas y que me mantuvieron un buen rato absorta en cada una de ellas, encontrando detalles y preguntándome si estaban allí a propósito o no. En mi curiosidad por el creador de estas ilustraciones, fui a dar a su web y observé otras de sus obras, donde quedé gratamente sorprendida. Por si quieren echar un vistazo es esta: Santiago Caruso.
A pesar de este libro quisiera seguir leyendo a Pizarnik, encontrar el origen de las frases que he leído y la motivación, conocer de su vida y su pluma. Esta obra no me agradó tanto como esperaba, pero quizá los otros me hagan pensar diferente.