¡Mis estimados amigos de #hivebookclub! Hoy tengo el gusto de hablarles de un libro que, aunque no es novela ni cuentos, se lee con un interés mantenido y constante como si lo fuera. Sí, así mismo, es de esos que uno abre y es atrapado, llevado por caminos imprevistos, como si cada párrafo fuese la aurora. Se presenta como el testimonio de una circunstancia extrema, una de esas situaciones que marcan un antes y un después, y nos hace reflexionar profundamente sobre nuestra resiliencia.
El psiquiatra judío Viktor Frankl víctima del terror de los campos de concentración nazis, dígase Auschwitz o Dachau, lo peor que uno pudiera imaginarse, toda una pesadilla. Perdió a toda su familia, fue despojado de todo, hasta de su identidad, una deshumanización completa, que uno apenas puede concebir. No obstante a la cual analizó y tras sobrevivir formuló un principio significativo, una verdad que lleva implícita una fuerza persistente, el de que como seres humanos y aun en las peores circunstancias podemos decidir nuestra actitud. Esa es la piedra angular de su pensamiento, de este libro: "El hombre en busca de sentido", que nos legó con una generosidad perenne.
La esperanza, incluso cuando te lo quitan todo, hay algo que no te puede ser arrebatado, tu libertad de cómo vas a responder. Ese albedrío que nadie, absolutamente nadie, te puede arrebatar, es lo que nos define y nos eleva por encima de las adversidades. Viktor nos narra de manera vívida todo lo que observó, con una crudeza que aterra pero a la vez ilumina, y como no eran necesariamente los más fuertes físicamente los que sobrevivían, sino los que podían encontrar un sentido a su sufrimiento, una razón para seguir, una antorcha en medio de las tinieblas. Creo que entonces lo podemos aplicar a cualquier otra circunstancia vital, por difícil que parezca, pues demasiadas pocas cosas se pueden relacionar con la barbarie del holocausto, esa herida abierta en la conciencia del mundo.
En circunstancias adversas como pasó en aquellos campos de concentración nos podemos aferrar a un ser querido, a una obra que tenemos inconclusa, un propósito, o la fe de que eso tiene que tener su final, que vivir tiene siempre altos y bajos, como la verdad salomónica del Eclesiastés, que con su sabiduría milenaria nos recuerda lo cíclico de la vida y lo inevitable de sus vaivenes.
"El hombre en busca de sentido" es una obra que te incita, casi te obliga al análisis existencial, te confronta con preguntas fundamentales, te sacude por dentro. Yo no dejaré nunca de recomendársela a todo el mundo, porque nunca he leído otro libro que me muestre a partir de la peor de las circunstancias, que el sentido no es algo que se inventa como una especie de consuelo o premio de repechaje en una competencia de deportes de combate, ni una mera ilusión para escapar de la realidad.
No mi estimado amigo, no, el sentido es algo que se encuentra a partir del momento en que nos comprometemos con la existencia, con el amor, con la belleza de la vida, a pesar de todo lo feo, a pesar de todo lo dantesco (digo dantesco y el recuerdo de la pandemia con su estela de desolación me sacude); me gusta llamarle proyecto de vida, me gusta llamarle metas, propósito, a lo que nos impulsa, lo que nos motiva, en lo primero que pensamos al despertar, ese motor que nos mueve cada mañana. Yo considero que no tienen que ser grandes metas, abogo porque se empiece por metas más aterrizadas, por las más coherentes y alcanzables, esos pequeños sueños de los que habla el cantautor cubano Carlos Varela en una bien conocida canción, aquellas pequeñas metas que como en Utopía de Galeano nos sirve para caminar aunque el horizonte se aleje.
La obra del psiquiatra austriaco no consiste en un elogio al sufrimiento, sino que es una honda reflexión sobre la capacida que poseemos para superarlo. Nos deja enseñanzas que nos marcarán por siempre en la vida y nos llenarán de aliento aun en la adversidad, incluso visualizándonos en el peor de los escenarios, de este saldremos si tras el ejercicio de buscar el sentido, nuestro sentido, y de encontrarlo, tal como nos muestra Frankl en su libro inmortal, esa guía que nos recuerda que siempre hay esperanza y propósito, incluso en la más densa oscuridad, como en esas circunstancias en las que nos preguntamos el porqué a las personas buenas le pasan cosas muy malas.
El texto es de mi autoría y fue escrito sin intervención de IA
Las imágenes son tomadas del archivo libre de Pixabay excepto la imagen del libro que fue reseñada.
ENGLISH VERSION
"Man's Search for Meaning: Or, The Seed of Motivation"
My dear friends of #hivebookclub! Today I have the pleasure of telling you about a book that, although it's not a novel or a short story, is read with a sustained and constant interest, as if it were. Yes, just like that, it's one of those books you open and are captivated, led down unexpected paths, as if each paragraph were the dawn. It presents itself as a testimony to an extreme circumstance, one of those situations that mark a before and after, and it makes us reflect deeply on our resilience.
The Jewish psychiatrist Viktor Frankl was a victim of the terror of the Nazi concentration camps, whether Auschwitz or Dachau, the worst thing one could imagine, a complete nightmare. He lost his entire family, was stripped of everything, even his identity, a complete dehumanization that one can hardly conceive. Despite what he analyzed, and after surviving, he formulated a significant principle, a truth that carries with it a persistent force: that as human beings, even in the worst of circumstances, we can decide our attitude. This is the cornerstone of his thinking, of this book: "Man's Search for Meaning," which he left us with enduring generosity.
Hope, even when everything is taken from you, there is something that cannot be taken away: your freedom to respond. That agency, which no one, absolutely no one, can take away from you, is what defines us and lifts us above adversity. Viktor vividly tells us everything he observed, with a harshness that terrifies yet illuminates, and how it wasn't necessarily the physically strongest who survived, but rather those who could find meaning in their suffering, a reason to continue, a torch in the darkness. I believe we can then apply it to any other life circumstance, however difficult it may seem, since so few things can be related to the barbarity of the Holocaust, that open wound in the world's conscience.
In adverse circumstances, such as those in those concentration camps, we can cling to a loved one, to an unfinished work, a purpose, or the faith that everything must come to an end, that life always has ups and downs, like the Solomonic truth of Ecclesiastes, which, with its ancient wisdom, reminds us of the cyclical nature of life and the inevitability of its ups and downs.
"Man's Search for Meaning" is a work that incites you, almost forces you to an existential analysis, confronts you with fundamental questions, shakes you to the core. I will never stop recommending it to everyone, because I have never read another book that shows me, even in the worst of circumstances, that meaning is not something invented as a kind of consolation or a playoff prize in a combat sports competition, nor a mere illusion to escape reality.
No, my dear friend, no, meaning is something we find from the moment we commit to existence, to love, to the beauty of life, despite all the ugliness, despite all the Dantesque (I say Dantesque, and the memory of the pandemic with its trail of desolation shakes me); I like to call it a life project, I like to call it goals, purpose, what drives us, what motivates us, the first thing we think about when we wake up, that engine that moves us every morning. I believe they don't have to be lofty goals. I advocate starting with more grounded goals, the most coherent and achievable ones, those small dreams that Cuban singer-songwriter Carlos Varela speaks of in a well-known song, those small goals that, like Galeano's Utopia, help us move forward even when the horizon recedes.
The Austrian psychiatrist's work is not a praise of suffering, but rather a profound reflection on our capacity to overcome it. It leaves us with lessons that will mark us forever in life and will fill us with encouragement even in adversity, even when we visualize ourselves in the worst of scenarios. We will emerge from this if, after the exercise of searching for meaning, our meaning, and finding it, as Frankl shows us in his immortal book, that guide that reminds us that there is always hope and purpose, even in the deepest darkness, as in those circumstances in which we wonder why very bad things happen to good people.
The text is my own and was written without any AI intervention.
The images are taken from the free Pixabay archive, except for the image of the book reviewed.
Google Translate was used.