Este es un tema que puede generar mucho debate. La mayoría de las personas piensan que la informalidad debe resolverse mediante el uso de la fuerza. Mientras más fuerte se aplique la Ley, supuestamente, se controlaría mejor la informalidad, o cualquier tipo de empresa “sin papeles”. Pero esto no es tan así, y este paradigma es una de las razones por las cuales Latinoamérica posee tantas deficiencias respecto a regiones más desarrolladas.
Si has vivido o vives en Latinoamérica, quizás has tenido la esperanza o deseo que tu país mejore en varios sentidos. Poder surgir o tener la seguridad de que el “sistema” te cubre o te acompaña para que puedas salir delante de manera “legal” y sin obstáculos. Creo que esto es algo que todos alguna vez han sentido o expresado, mientras tratamos de salir adelante en medio de tantos problemas que existen en nuestros países.
La idea de esta publicación surgió luego de encontrarme con un video en YouTube que habla de la informalidad en el país de Perú. Nunca he estado en ese país, pero creo que no es muy diferente a lo que viven los demás países en Latinoamérica.
El problema abordado es la gran informalidad que existe en el Perú, en donde más del 70% de los negocios o tiendas en el país trabajan con poca o nula “formalidad”.
"Informalidad laboral en Perú llega al 76.8%". gestion.pe
Seguramente hay muchos factores particulares de ese país, pero lo que quiero enfatizar es lo poco efectivas que son las medidas o regulaciones que existen, ya que parecen no tomar en cuenta el lado humano de los habitantes, su realidad, o día a día.
Hay algo muy particular de Latinoamérica y es algo que he venido notando a medida que me he ido adentrado en estos temas. En nuestros países parece existir una separación cultural entre el Estado y la población, en donde las medidas puestas en marcha por las autoridades y las propias leyes no parecen ir en armonía con el día a día de las personas de a pie. No hay información.
Lo contrario parece suceder en países asiáticos, en donde las medidas y planes tomadas por los Estados fueron (en parte) clave para el desarrollo económico de países como Corea del Sur, Singapur o Japón. Más allá de que estas medidas hayan sido autoritarias (algo no tan raro en países asiáticos), pareciera existir cierta coherencia cultural entre las medidas del Estado y la población. Este es un tema interesante que podría profundizarse en otro post.
En el caso de Perú, el video hablaba del “alto costo de transacción” de obtener la formalidad a la hora de emprender un negocio. Es altamente costoso, difícil, o lento, el proceso de legalizar un negocio. Es por esto que muchos optan por establecerse en la informalidad.
Esto se debe, entre otras cosas, a que existe cierta “desconexión” entre el organismo regulador (el Estado), y la población de a pie. Las instituciones públicas trabajan desconectadas una de otra y tienen poca información sobre el actuar, las preferencias, o el día a día del ciudadano de a pie.
Ante esta gran falta de información, toda medida regulatoria va a resultar muy probablemente en un obstáculo o freno al emprendimiento de cualquier ciudadano de a pie. Un “elefante a ciegas” tal como lo describe el video.
Y si estas “reglas del juego” cambian frecuentemente, la situación es más difícil aún para el pequeño emprendimiento que quiera ser formal.
¿Cómo analizamos esto desde el lado Humanístico?
Podría decirse que una sociedad o país en donde ciertas personas están desconectadas unas de otras, existe una gran parte de la población que se siente “fuera del sistema”. Esto no es una situación ideal, ya que, si todo ser humano posee los mismos derechos fundamentales, colocar una barrera de entrada tan grande hace que se quiebre o se desconecte una población de la otra. Este grado de desconexión impide la cooperación o unión entre todos, genera distorsiones.
Este es un problema en Latinoamérica cuyo origen quizás podría remontarse hasta el mismo imperio español. Sistemas de castas o grupos con más privilegios que otros han existido en gran parte de la historia de la humanidad. Y se acentúa o sigue presente hasta hoy en día.
Es un problema complejo cuya solución también puede ser compleja, pero pasa por la reducción de la dificultad para emprender de manera formal, reducir costos y facilitar la entrada al “sistema”. Lo cierto es que todo ser humano en estas situaciones va a buscar siempre la manera de trabajar, comerciar, generar ingresos, y lo va a hacer sin importarle ser “informal”.
Desde hace miles de años el ser humano comercia con otros seres humanos, quizás sin ningún tipo de “formalidad”. La formalidad “legal” vino a establecerse en tiempos más recientes, pero el problema de la regulación del Estado en esto es cuando se generan las distorsiones arriba descritas.
Esto incluso quizás ha influenciado la manera en que la sociedad mira a la informalidad actualmente. Solemos relacionar el emprendimiento con personas de cierto estatus económico, que tienen grandes propiedades o empresas. Algo “exclusivo” o reservado a ciertas personas. Mientras que, por otro lado, todo intento de comerciar por parte de un ciudadano de a pie, bajo todas estas dificultades, es visto como “informalidad”, pero no tanto como emprendimiento.
El precio de productos en los negocios formales se ve incrementado, quizás en parte debido al alto costo de mantenerse formal, haciendo que gran parte de la población se dirija al negocio informal, con precios más baratos.
Lo anterior es una opinión muy personal, pero no deja de ser un problema que afecta a muchas personas en nuestra región. Leyes o regulaciones que no se relacionan o no tienen conexión con el día a día del ciudadano. El ser humano siempre busca efectuar sus decisiones según sus necesidades o deseos. Y la idea es que el ser humano tenga la posibilidad de crecer sin restricciones impuestas por él mismo mediante Leyes o ineficiencia de organismos públicos.
Más allá de los problemas que puedan generarse por la informalidad (obstaculizar calles, problemas de higiene, etc), es una señal de que la gente quiere trabajar, comerciar, brindar un servicio, y no alguna otra cosa. Hacer que todo ser humano, sin importar su estatus económico. se pueda "incluir" en el "sistema", sentirse parte de una sociedad (y no al borde de ella), es algo que fortalece a un país económica y socialmente. Otro factor es la desconfianza de la población al mismo Estado, relacionado mucho a la corrupción y otros factores que se salen del tema de esta publicación.
También podríamos preguntarnos ¿Las restricciones nos hacen más "fuertes"? ¿La informalidad es buena o mala? ¿Cómo podría solucionarse?
¿Debe la población adaptarse a las leyes o deben las leyes adaptarse a la población...?
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