¡Hola, amigos! Les cuento que el 31 de diciembre me puse en modo "brujita buena" y me armé un Vision Board. Para las que no saben, es como un collage de fotos y palabras que representan todo lo que quiero lograr en el nuevo año. ¡Una inyección de motivación visual! Me puse súper juiciosa con la tarea, buscando imágenes que me inspiraran y que representaran mis anhelos más profundos. ¡Fue un momento súper lindo de conexión conmigo misma!
En mi Vision Board plasmé deseos para mi familia, mi esposo, mi hijo… ¡Mis motores! También pedí por una conexión más profunda con Dios. No desde el miedo, sino desde el agradecimiento y la búsqueda de una guía. Y claro, como todas, también pedí salud para poder trabajar y perseguir mis metas. ¡Sin salud no hay paraíso!
Entre mis sueños "materiales" (pero igual de importantes) están viajar (¡obvio!), tener prosperidad económica (para vivir tranquila y darme mis gustitos), la idea de tener otro bebé (¡la cigüeña está en la mira!), ponerme en forma (¡a sudar se ha dicho!) y disfrutar al máximo de la vida, la naturaleza, los pequeños momentos… ¡En fin, vivir intensamente!
Me puse a reflexionar mientras creaba mi Vision Board y me di cuenta de algo: ¿qué sería de nosotros sin sueños? ¡Pues nada! Seríamos como barcos a la deriva, sin rumbo fijo. Visualizar nuestros objetivos nos da un norte, nos impulsa a movernos, a tomar acción. Es como ponerle gasolina al motor de nuestros deseos.
Pero aquí viene lo interesante. Mientras pegaba fotos al programa donde decidía hacerlo y buscaba fotográficas en mi celular, me surgió una duda existencial. ¡Como buena creyente! Me entró un poquito de temor de estar "interfiriendo" con el plan de Dios. ¿Será que al manifestar mis deseos estoy tratando de escribir mi propio destino en lugar de dejar que Dios lo haga?
Es que a veces se confunden estas prácticas de visualización con una falta de fe o de confianza en el plan divino. ¡Y nada que ver! Yo creo firmemente que Dios nos da libre albedrío, nos da la capacidad de soñar y de trabajar por esos sueños. Él nos guía, nos apoya, pero también espera que pongamos de nuestra parte. ¡Es un trabajo en equipo!
Así que me puse a pensar y llegué a la conclusión de que manifestar no es ir en contra de Dios, sino más bien colaborar con Él. Es como decirle: "Dios mío, estos son mis anhelos, mis sueños. Dame la fuerza, la sabiduría y las oportunidades para alcanzarlos. Yo pongo el esfuerzo, tú pones la guía".
Y para reforzar esta idea, agregué una cita bíblica a mi Vision Board: Mateo 6:33. Este versículo nos dice: 'Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas.' Entonces quiero todo con Dios para que así, todo sea añadido jaja.
Este versículo me recuerda que lo más importante es mantener mi conexión con Dios, cultivar mi fe y vivir de acuerdo a sus principios. Si hago esto, si pongo a Dios en primer lugar, entonces puedo confiar en que Él me ayudará a alcanzar mis metas y a vivir una vida plena y feliz.
Así que, amigos, las invito a que se animen a crear su propio Vision Board. ¡Es una experiencia súper poderosa! No tengan miedo de soñar en grande, de visualizar sus deseos. Recuerden que Dios nos da la capacidad de crear nuestra realidad, de construir un futuro lleno de amor, de alegría y de prosperidad.
Y sobre todo, recuerden que la clave está en el equilibrio. En confiar en Dios, en poner de nuestra parte y en disfrutar del camino. ¡A manifestar se ha dicho! ¡Y que se cumplan todos nuestros sueños!
chau