Como les conté en el blog anterior, he estado escuchando el libro de James Clear, "Hábitos Atómicos". Y, la verdad, ha sido una experiencia que me ha abierto los ojos de una manera que no esperaba. Aunque he aprendido muchísimo sobre cómo funcionan los hábitos y cómo podemos cambiarlos, también me he cuestionado bastantes actitudes descuidadas que, sin darme cuenta, se habían colado en mi día a día. Es increíble cómo algo que parece tan pequeño puede tener un impacto tan grande en nuestra vida. De verdad, quiero ver este libro como una oportunidad para reprogramarme por completo. Quiero insertar en mi vida diaria hábitos diferentes que, por un lado, me hagan sentir cómoda, que no me exijan un esfuerzo sobrehumano, pero que, sobre todo, me ayuden a crear esa identidad que, según mi visión más perfeccionista y anhelada, es perfecta. No se trata de una transformación radical de un día para otro, ni de convertirme en alguien que no soy, sino de pequeños ajustes consistentes que, con el tiempo, sumen a una gran diferencia y me acerquen a la persona que quiero ser. Es un viaje de construcción lennnta, pero con una dirección clara.
Y te preguntarás: ¿Cuál es esa identidad de la que hablo? Pues, para eso quiero primero aclarar algo súper importante que he descubierto en este proceso: este esfuerzo de ser "mejor" lo hago por mí, no por los demás. Y esto es algo que me ha costado mucho entender y aplicar a lo largo de los años. Es que, antes, una y otra vez, me planteaba diversos objetivos, pero siempre terminaban siendo para complacer el famoso "qué dirán". Por ejemplo, recuerdo perfectamente cuando me decían: "¡Qué gorda estás!", e inmediatamente yo pensaba con una especie de pánico: "Debo hacer dieta". Y sin pensarlo dos veces, sin cuestionar si era lo que mi cuerpo o mi mente necesitaban, allí estaba yo, haciendo dietas estrictas y rutinas de ejercicios extenuantes. El gran problema radicaba en que esa motivación no era real, no nacía desde mi interior, de un deseo genuino de bienestar o salud, sino que era una respuesta locs y desenfrenada a un comentario ajeno que me hacía sentir mal, insegura o inadecuada.
¿Qué traía esto como consecuencia? Pues, era fácil de saber y, lamentablemente, se repetía una y otra vez. Al no ser una motivación real, nacida desde mi propio deseo y convicción, en cuestión de pocos días o semanas, abandonabaaa la toalla e inevitablemente regresaba a mis viejos hábitos, esos que iban directamente en contra de esos "objetivos" que supuestamente estaba buscando. Era un ciclo agotador, frustrante y que solo me dejaba con una sensación de fracaso. Si algo me ha ayudado el libro de James Clear es precisamente a identificar, reconocer y organizar cuáles son actualmente mis objetivos reales, esos que realmente me importan a mí. Y lo más importante, me ha hecho ver con una claridad asombrosa qué hábitos debo eliminar de mi vida porque me están frenando, y cuáles debo fomentar y cultivar para, finalmente, crear esa identidad deseada, esa que de verdad me representa, me hace sentir plena y me permite vivir de acuerdo con mis propios valores. Ha sido un proceso de auto conocimiento profunda, a veces un poco incómoda, pero absolutamente necesaria para mi crecimiento personal
Otro recurso que me ha encantado y me ha servido muchísimo, se ha convertido en una herramienta invaluable en estos días, es hacerme la siguiente pregunta clave y repetirla constantemente: "¿Qué haría una persona XXX en mi lugar?". Perame y te explico con un ejemplo, si quiero rebajar de peso y mi meta más profunda es convertirme en una persona saludable de verdad, entonces la pregunta que me hago a diario, cada vez que enfrento una decisión, es: "¿Qué haría una persona saludable en mi lugar?" No se trata de imitar a alguien más, sino de imitar o copiar las características de esa identidad que busco.
Esta pregunta, simple pero profundamente poderosa, se ha convertido en una especie de brújula personal, una excelente manera de mantenerme enfocada en mis objetivos y de moldear de manera consciente esa identidad que quiero crear para mí. Y es que si mis hábitos del día a día, cada pequeña acción que realizo, me ayuda consistentemente a cumplir mis objetivos, entonces estoy construyendo activamente esa persona que deseo ser. Es un recordatorio constante y muy efectivo de que cada pequeña decisión, cada elección cotidiana —desde lo que decido comer hasta cómo manejo mi tiempo o reacciono ante una situación— contribuye a la manifestación de esa identidad futura. Por ejemplo, una persona saludable prefiere ir a caminar sobre ver televisión sin sentido, o elegiría una fruta fresca en vez de un dulce procesado cuando le entra el antojo (esa me CUESTA). Esas pequeñas elecciones, repetidas una y otra vez con intención, son las que marcan la diferencia fundamental y me acercan paso a paso a mi meta más grande❤️. Esta simple pregunta ha transformado la forma en que veo mis rutinas diarias, convirtiéndolas en oportunidades activas para avanzar hacia mi objetivo y hacer realidad la persona que estoy destinada a ser.
Actualmente, no hago nada sorprendente ni radical en mi vida, no esperen un cambio drástico de un día para otro ¡NOO! JAJAJA. Sigo haciendo mis oficios ordinarios, mis tareas del día a día, como arreglar la casa, cumplir con mis responsabilidades laborales, de madre o simplemente organizar mi tiempo. Pero la gran diferencia, el giro que ha transformado mi perspectiva, es que ahora trato de hacerlos extraordinarios mejorando mis hábitos en cada uno de ellos. Ya no los veo como simples deberes, sino como oportunidades para practicar la excelencia y la disciplina. Esto me ha llevado a mejorar mis tiempos de una manera increíble, a ser mucho más eficiente en todo lo que hago y, lo más importante, a mejorar la excelencia con la que realizo cada cosa, por pequeña que sea. Por ejemplo, en lugar de posponer una tarea fastidiosaa, ahora la hago de inmediato y con toda mi atención, buscando la mejor manera de ejecutarla.
No lo voy a negar, porque sería mentir: no es tan fácil contar con automotivación constante. Hay días en los que la energía y el entusiasmo bajan un montón, y la tentación de volver a lo conocido, a la inercia, es fuerte. Pero como dice la nueva canción de Karol G: "mucha gente queriendo tocar la cima sin saber el frío que hace en las alturas". Esta frase me resuena muchísimo, me golpea la realidad. Es un recordatorio potente de que la motivación es un momentico, como una brisa y como comerte un dilce 🫠; va y viene sin previo aviso. Lo que nos mantiene en el camino, lo que nos permite seguir avanzando y construyendo incluso cuando no tenemos ganas, es la DISCIPLINA. Día a día debemos disciplinarnos, cultivarla con paciencia y perseverancia, porque la motivación es volátil, chao creo, pero la disciplina es la que construye el verdadero progreso. Es la que nos asegura que, a pesar de los altibajos emocionales, de los momentos de duda o cansancio, sigamos firmes en nuestros objetivos y en la construcción de esa identidad que tanto anhelamos.
Hoy, miro hacia atrás y siento una inmensa gratitud por la lecto-escucha de este libro. Primero, porque de una manera inesperada, pero muy bienvenida, me re-conectó con esa lectora interior que tenía un poco abandonada. Es un placer redescubrir la alegría y el enriquecimiento que la lectura aporta a mi vida, la forma en que un buen libro puede moverte y transformarte. Y, sobre todo, agradezco el hecho de que quienes me rodean, mis hermanos, que sean tan "intensos" jaja. Ahora veo perfectamente por qué insistieron tanto en que leyera el libro, por qué no se cansaron de recomendármelo. Sus recomendaciones no fueron en vano; de hecho, fueron un empujón crucial que necesitaba en el momento justo.
Resultados como este, esta nueva visión sobre mis hábitos y los cambios positivos que estoy implementando en mi vida gracias a ellos, nos hacen ver la importancia de quiénes realmente nos debemos rodear. De esas personas que te impulsan a crecer, que te retan de manera positiva sin juzgar, que te ofrecen herramientas y que te invitan a buscar siempre tu mejor versión, no por ellas, sino por TI. Me siento muy afortunada de tener a mi alrededor a gente que se preocupa verdaderamente por mi bienestar y que me inspira a seguir mejorando día a día. Sin duda, este libro ha sido un antes y un después en mi camino hacia la auto-mejora y el autoconocimiento.
BYEE!