Imagen generada con Ideogram
A ver, ¿quién no ha escuchado eso de que "todo en exceso es malo"? Pues lo mismo pasa con las cosas buenas. Sí, suena raro, ¿verdad? Pero piensa un poco: ¿Cuántas veces te has emocionado tanto por algo que al final resultó ser una decepción? O, por el contrario, ¿cuántas veces has evitado algo bueno porque tenías miedo de que se acabara?
¡Yo soy una auténtica ogra defendiendo lo mío! Yo amo el dulce con locura, cuando tengo algo rico entre manos, como un chocolate o un pedazo de brownie con helado, soy capaz de cualquier cosa para que nadie me lo quite. ¡Y ni hablemos de cuando idealizo a alguien! Me creo toda una historia en mi cabeza, ¡eso es un clásico mío! y luego, ¡zas! La realidad me da un buen golpe. ¡Qué decepción! Y lo peor es que todos nos dicen que el exceso es malo, pero ¿quién puede resistirse a un buen dulce o a un amor idealizado?
Entonces ¿demasiado de una persona es bueno? Primero debemos tener en cuenta el AMOR. Y bueno, este es un tema que me apasiona y creo que al ser humano en general nos encanta, ¿cierto? Pero a veces lo idealizamos tanto que nos olvidamos de sus lados más oscuros. Sí, el amor es bonito, pero también puede ser complicado, doloroso y hasta un poco obsesivo. Y es que, cuando amamos mucho, a veces nos olvidamos de nosotros mismos y ponemos todas nuestras expectativas en la otra persona.
Por el contrario la soledad es algo que todos experimentamos en algún momento de nuestras vidas. Y aunque parezca algo negativo, la verdad es que puede ser una oportunidad para conocernos mejor, para descubrir nuestros propios talentos y para conectar con nosotros mismos. Y bueno, también para que nos extrañen ¿no? Jaja.
Pero ojo, no estoy diciendo que la soledad sea algo completamente bueno. Es lo que yo resumiría como “un sí pero no” jaja. Todos necesitamos sentirnos conectados con los demás, necesitamos sentir que pertenecemos a un grupo, ya que debemos recordar que no somos una isla. Pero seamos honestos, de vez en cuando hablar con uno mismo es sanador.
Entonces, ¿cuál es la clave para encontrar la felicidad? El equilibrio, amigo míos. Se trata de encontrar ese punto medio entre el exceso y la carencia, entre el amor y la soledad.
Imagen generada con Ideogram
¿Cómo encontrar ese equilibrio que tanto buscamos? A veces, la vida se nos viene encima y sentimos que estamos a punto de naufragar. Pero ¡tranquilo! Hay algunas cosas que puedes hacer para mantenerte a flote. Primero, aprende a decir que no. No tienes que aceptar todas las invitaciones para caerle bien a todo el mundo. Por ejemplo, yo fui una chica de poco asistir a fiestas y nunca dije que si a una invitación si simplemente no quería ir. Siempre fui atentica a mis decisiones. A veces, lo mejor es tomarse un tiempo para ti y recargar las pilas. Segundo, cuida de tu cuerpo y mente. Dedica un ratito cada día a hacer ejercicio, comer rico y hacer las cosas que te gustan. Tercero, rodéate de gente positiva. Las amistades que tenemos influyen mucho en cómo nos sentimos, así que elige a tus amigos con cuidado. Recuerda, no todo el que se acerca a ti es tú “amigo”. Y por último, no tengas miedo de pedir ayuda. Si sientes que estás solo o que no puedes con todo, busca a alguien en quien confiar o a un profesional. ¡Recuerda, pedir ayuda no es una señal de debilidad, sino de fortaleza!
Aunque seamos seres independientes, necesitamos de los demás para crecer y desarrollarnos. Las relaciones humanas son fundamentales para nuestra felicidad. Pero recuerda, las relaciones saludables se basan en el respeto, la confianza y la reciprocidad. No todas las personas que nos rodean tienen nuestras mejores intenciones en mente y como diría mi mamá “es mejor estar solo que mal acompañado”. Si sientes que alguien te está haciendo daño o drenando tu energía, no dudes en alejarte. Es mejor estar rodeado de personas que te sumen y te hagan sentir bien, que tener a tu lado a alguien que te lastima.
La soledad no tiene por qué ser algo negativo. De hecho, puede ser una oportunidad para reflexionar sobre tu vida, para establecer nuevas metas y para descubrir tus verdaderos valores.
Muchas veces, nuestro miedo a la soledad nos lleva a mantener relaciones tóxicas o a conformarnos con menos de lo que merecemos. Es importante aprender a estar solos para poder disfrutar de la compañía de los demás cuando la tengamos. Y es que recordemos que primero debemos ser felices con nosotros mismos para luego poder conseguir alguien que también célebre tú felicidad y comparta la suya. Nunca esperes ser feliz por la simple llegada de otra persona.
Es que al final la felicidad no es un estado permanente, sino un camino que recorremos a lo largo de nuestra vida. Habrá momentos buenos y momentos malos, pero lo importante es aprender de cada experiencia y seguir adelante.
Vive tu soledad, vive tu compañía pero VIVELA. Aprende a amar cada momento sin caer en excesos que enferman, como el dulce al cuerpo. Al final la vida es una sola para vivir diabético o deprimido por una persona.
Bye