El pasado 19 de octubre se celebró en el Vaticano la ceremonia de canonización de los primeros dos santos venezolanos, San José Gregorio Hernández y la Hermana Carmen Rendiles. Quienes me conocen saben que fuí por varios años estudiante religioso, fuí parte de la Congregación del Santísimo Redentor, popularmente conocida como los redentoristas. Digo esto no por capricho, sino para expresar mi cercanía con el catolicismo y no porque está publicación se centre en ello, más bien porque a pesar de lo que expresaré a continuación es profundamente personal hay cuestiones que para explicarlas me valdré de recursos teológicos y religiosos que se entienden en este contexto.
Nací en el seno de una familia de tradición católica, profundamente creyente aunque muy poco practicante. Aunque mi nacimiento fue al parecer una prueba de fé, pues un feto con apenas 6 meses en el año 1993, con complicaciones respiratorias y de más, con menos de un kilo de peso, también recibí 5 transfusiones de sangre y estuve como un mes en incubadora… pues, todo el mundo se puso a rezar por mí el día de mi nacimiento un sábado a eso de las 9 pm tras recibir la noticia de alguna enfermera que le dijo a mis familiares que lo más probable era que no sobreviviera esa noche.
Entre tantas oraciones mi mamá le hizo una promesa al Doctor José Gregorio Hernández (a partir de aquí DJGH), que si le hacía el milagro y yo me salvaba antes de mi cumpleaños número 2 me llevaría a su santuario en Isnotú-Trujillo(pueblo natal del Santo) . Y así fue, poco antes de mi segundo cumpleaños ya había sido presentado al templo por decirlo de ese modo.
Desde siempre mi mamá en su pequeño altar doméstico ha tenido un pequeño busto del DJGH y con frecuencia le prende alguna velita 🕯️, por lo que crecí con una cercanía espiritual con él. ¿Podría considerarse un milagro el que yo haya sobrevivido al día de mi nacimiento? No lo sé, para mí mamá si, y a diario le da gracias a Dios por ello.
De hecho ella me cuenta qué cuando yo era pequeño, antes de que naciera mi hermano por lo que tuvo que ser antes de mis 5 años de edad, me cuenta mi mamá que la estatuilla del DJGH durante varios días amanecía en dirección a mi cama. Y ella estaba completamente segura de que nadie lo movía, ella lo interpretó como una señal de que él me cuidaba.
¿Una suerte de experiencia mística o milagrosa? Quizá… lo cierto es que crecí con una profunda cercanía con el DJGH al punto que siempre me acompaña una estampita de él, la llevo en mi billetera.
La vida o Dios mismo nos hizo coincidir con un sacerdote que estuvo frente al santuario de DJGH en Isnotú durante muchos años, pues el en tiempos de seminarista llevaba una asamblea bíblica acá en mi casa natal y sé que por ahí en algún álbum de fotografías estoy siendo cargado de bebe por ese sacerdote y que estuvo en Roma en la canonización de los santos y nos compartió fotografías de su experiencia.
Por otro lado, muchos me conocen por mi cercanía a la filosofía y poco suelo escribir sobre asuntos tan personales como estos, pero, creo que es un buen momento para expresar como la filosofía y teología me ha ayudado a darle sentido a mi fe y entender que la fe y la razón no son cosas separadas y diferentes.
Sobre los milagros:
¿Qué si creo en los milagros? Absolutamente sí, pero no como un evento mágico o sobrenatural como muchas personas suelen pensar. Qué un milagro sea inexplicable por la ciencia no implica necesariamente que no responda a un orden natural.
Y antes de que me acuses de contradicción, permite explicar mi punto. Es bien sabido no solo por la ciencia, sino también por nuestros sentidos que la naturaleza responde a un orden, hay una organización o jerarquía y que todo responde a dicho orden natural y que aquello que parece quedar por fuera de lo natural lo llamamos sobre-natural, pero, habría que entender que que algo parezca estar fuera el orden natural no es precisamente porque carezca de un orden, quizá simplemente es que hay un orden natural que simplemente queda fuera de nuestro capacidad de comprensión o percepción.
Por lo que parece sobre-natural no es precisamente algo fuera de un orden, sino que no podremos la capacidad de comprensión. Por lo que los milagros filosóficamente hablando no son más que fenómenos naturales que quedan por fuera de nuestra percepción y que de algún modo responde a un orden.
Y quizá te preguntes ¿Porque toda esta vuelta sobre los milagros sí comencé hablando sobre DJGH? Pienso que en el fondo, la fe puede significar tener certeza de eso que no puedes ver, más no significa que se carezca de los recursos que pueden ayudarnos a dar sentido a la fe en cierta medida. Cómo cuando Santo Tomás de Aquino intentó probar por medio de sus cinco vías la existencia de Dios, aunque esté por definición no pueda ser comprendido porque nos excede.
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